
En el partido Más Madrid se está gestando un agudo conflicto interno: la ministra de Sanidad, Mónica García, ha anunciado oficialmente su intención de participar en las primarias para liderar la organización madrileña, a pesar de que aún no se han convocado elecciones en la región. Su oponente es el actual diputado del parlamento regional, Emilio Delgado, quien en los últimos años ha formado su propia plataforma política y ahora desafía abiertamente a la dirección del partido.
Disputa por las reglas y acceso restringido
El principal foco de tensión son las nuevas normas para la celebración de las primarias que, según los partidarios de Delgado, otorgan ventaja al equipo actual de García. Según el reglamento actualizado, para obtener el estatus de “militante” y derecho a voto, un participante debía haber asistido en los últimos cuatro meses a un acto interno, autenticarse en la web y registrarse en una actividad. En un partido donde no existen cuotas de membresía, esto reduce drásticamente el número de votantes: se estima que podrán participar en la votación no más de un millar de personas, mientras que en 2019 fueron siete mil.
Delgado y sus partidarios consideran que tales restricciones reducen artificialmente el electorado y refuerzan la posición de la dirección. Ya han presentado una queja ante el comité de garantías y también han preparado una carta colectiva de protesta firmada por más de un centenar de miembros. El debate interno va más allá de los detalles técnicos: se trata del futuro de la línea política y de quién definirá la estrategia de la oposición en Madrid.
Diferencias ideológicas
Las diferencias entre García y Delgado no se limitan al procedimiento de votación. García defiende mantener el rumbo en la protección de la sanidad pública, el feminismo, la ecología y los derechos LGTBI+. Delgado, aunque comparte estos valores, insiste en la necesidad de ampliar la agenda y atraer a nuevos grupos de votantes, incluidos los hombres, que, a su juicio, se sienten excluidos por una retórica ideológica rígida. Ha discutido públicamente con Gabriel Rufián, lo que ha generado malestar en la cúpula del partido y ha sido interpretado como un intento de socavar la posición de los líderes actuales.
La tensión interna se intensificó después de que Delgado recibiera la oferta de postularse al Congreso de los Diputados en las próximas elecciones. Sus partidarios interpretaron esto como un intento de apartarlo de la política madrileña y debilitar la competencia por el liderazgo regional. En el partido están convencidos de que el verdadero poder está concentrado precisamente en Madrid, y que alejarse de este centro puede llevar al olvido político, como ya ha sucedido con otras figuras.
Consecuencias para el partido y la región
La situación en Más Madrid refleja una crisis de identidad y estrategia más amplia para la izquierda en la región. Las disputas internas sobre normas e ideología pueden afectar no solo la composición de la dirección, sino también la capacidad del partido para competir con otros actores en las elecciones. Según RUSSPAIN, este tipo de conflictos ya ha provocado retrasos e interrupciones en la puesta en marcha de iniciativas importantes, como ocurrió con el proyecto de intercambio de secciones escolares, según se informó anteriormente. sobre el retraso en la puesta en marcha del programa Colegios Compartidos en Madrid.
Mientras aún no se ha fijado la fecha de las primarias, ambas partes siguen sumando apoyos dentro del partido. La decisión final definirá no solo la composición de la dirección, sino también el rumbo de Más Madrid para los próximos años.












