
El 15 de octubre se llevará a cabo una gran huelga en Cataluña, organizada en solidaridad con Palestina. Ese día, la rutina habitual de la región se verá alterada: muchos sectores de la vida cotidiana enfrentarán restricciones y miles de residentes notarán los cambios en primera persona.
Las autoridades de la autonomía han definido de antemano el funcionamiento de los servicios más importantes. El transporte público, incluidos trenes, metro, autobuses y tranvías, operará aproximadamente a dos tercios de su horario habitual. Se ha prestado especial atención al transporte de cargas esenciales, especialmente para hospitales y farmacias. En las carreteras, las grúas seguirán retirando accidentes y obstáculos para evitar un colapso del tráfico.
En los centros médicos, la atención de urgencias y los procedimientos vitales, como la quimioterapia y la radioterapia, seguirán estando disponibles. Sin embargo, en policlínicas y centros de atención urgente, solo trabajará una cuarta parte del personal, y en el banco de sangre, la mitad de los empleados. Las operaciones de emergencia y las farmacias de guardia continuarán funcionando sin cambios. También se mantendrá el personal mínimo en los servicios de limpieza, hoteles y sanidad, para que los hospitales no se queden sin apoyo.
Las instituciones educativas también adoptarán un régimen especial. En las escuelas permanecerá al menos un miembro del equipo directivo, y por cada cuatro clases en primaria y educación infantil habrá dos docentes. En secundaria, un profesor atenderá a tres clases. En guarderías, centros de educación especial y comedores escolares trabajará la mitad del personal. Los servicios sociales, residencias de ancianos y albergues para menores funcionarán en régimen de fin de semana. Los servicios funerarios contarán con casi todo su personal para salidas urgentes, pero la asistencia administrativa a las familias se reducirá a la mitad. En la seguridad privada, el personal mínimo dependerá del tipo de instalación: en instalaciones estratégicas será casi completo, en centrales de control alrededor del 60%.
Los servicios de emergencia, como el teléfono 112, mantendrán al 80% de su personal para no ralentizar la respuesta a las llamadas. El suministro de agua, gas, electricidad y la recogida de basura estarán garantizados en la medida necesaria para resolver incidentes y cubrir las necesidades básicas. Los medios públicos de comunicación catalanes, incluyendo 3Cat, reducirán su transmisión a la mitad de lo habitual, pero las noticias de emergencia estarán disponibles en su totalidad.
Este enfoque permite a la región defender el derecho a la protesta sin dejar a la población sin servicios esenciales. Las autoridades confían en que el equilibrio entre la huelga y el mantenimiento de los servicios clave ayudará a evitar graves interrupciones en la vida de Cataluña.












