
Un escandaloso incidente en las carreteras de España vuelve a poner sobre la mesa la cuestión de la seguridad en el transporte escolar. En Soria, un conductor de autobús que transportaba a casi medio centenar de niños y cinco adultos fue detenido al volante con un nivel de alcoholemia cuatro veces superior al permitido para conductores profesionales. Este suceso no solo conmocionó a los padres, sino que también reabrió el debate sobre la eficacia del control en los desplazamientos de menores.
El control se realizó por la mañana en un tramo de la autovía A-2, cerca del municipio de Santa María de la Huerta. Una patrulla de tráfico detuvo un autobús que se dirigía a una excursión escolar. En su interior viajaban niños de entre 9 y 12 años, acompañados por sus profesores y monitores. Los agentes detectaron de inmediato signos de embriaguez en el conductor y le realizaron una prueba de alcoholemia.
Resultados de la inspección
Los resultados del alcoholímetro resultaron impactantes: 0,67 y 0,63 mg de alcohol por litro de aire espirado, cuando el máximo permitido para conductores de autobuses es de 0,15 mg. Tras confirmar el positivo, el hombre fue apartado de la conducción y el autobús quedó estacionado temporalmente en un área cercana. Para poder continuar el trayecto hasta el destino, la empresa de transportes envió a otro conductor.
Los pasajeros, entre los cuales se encontraban dos acompañantes y tres profesores, no resultaron heridos. Sin embargo, el incidente provocó una fuerte reacción entre los padres y la opinión pública. El conductor enfrenta un proceso penal por poner en peligro la seguridad vial, además de una posible retirada del permiso de conducir por hasta cuatro años.
Medidas posteriores
Los materiales del caso ya han sido remitidos al tribunal de la ciudad de Almazán, donde se decidirá la sanción correspondiente. Según determine el tribunal, el hombre podría enfrentarse a una pena de prisión de hasta seis meses, una multa considerable o trabajos comunitarios. En cualquier caso, se expone a la prohibición de conducir vehículos durante un largo periodo.
En un comunicado oficial, representantes de la policía de tráfico enfatizaron que el consumo de alcohol y drogas al volante es especialmente peligroso cuando se transportan niños. Este tipo de conductas multiplica el riesgo de accidentes y pone en peligro la vida de todos los usuarios de la vía. El organismo instó a transportistas y padres a ser extremadamente cuidadosos al elegir empresas de transporte y a no permitir que se repitan estas situaciones.
Contexto y consecuencias
En los últimos años, en España se han incrementado los casos de conductores de transporte público detectados en estado de embriaguez. Solo el año pasado se registraron varios incidentes con autobuses escolares, en los que los conductores incumplían las normas de seguridad. En la mayoría de los casos, gracias a la rápida intervención de la policía se lograron evitar tragedias, aunque cada uno de estos episodios genera debate público y exige un control más estricto.
La implementación de controles regulares de alcoholemia y drogas entre conductores de transporte de pasajeros se ha convertido en una de las medidas prioritarias para los servicios de tráfico. Padres y centros educativos exigen cada vez más transparencia y responsabilidad a las empresas de transporte. La opinión pública se inclina hacia la necesidad de endurecer las sanciones por este tipo de infracciones para evitar que se repitan en el futuro.












