
En Cataluña se intensifica un conflicto que podría afectar el funcionamiento de la policía y el sistema judicial de la región. Las autoridades han decidido devolver la protección jurídica de los Mossos d’Esquadra (la policía catalana) al control del Departamento de Interior. Esta decisión ha provocado una fuerte reacción entre los abogados que representan los intereses del gobierno y ya ha derivado en procedimientos judiciales. El asunto no solo impacta la estructura administrativa, sino también el equilibrio de competencias entre diferentes organismos, lo que podría modificar el enfoque sobre la defensa de los agentes policiales ante los tribunales.
Origen del conflicto
En 2021, tras acuerdos políticos entre partidos, el apoyo jurídico a los Mossos d’Esquadra pasó de la supervisión del Departamento de Interior al gabinete jurídico adscrito a la Presidencia de Cataluña. Esta medida respondió a presiones de fuerzas políticas preocupadas por las acusaciones contra partidarios de la independencia. Sin embargo, tras el cambio de gobierno y la llegada del PSC, el nuevo director de la policía, Josep Lluís Trapero, impulsó el regreso de los abogados a la estructura del Departamento de Interior, creando una subestructura específica para el asesoramiento legal de la policía.
Según señala El País, la nueva estructura se diferencia de la anterior no solo en la subordinación, sino también en su magnitud. Ahora, el apoyo jurídico abarca no solo los procesos judiciales que involucran a miembros de los Mossos d’Esquadra, sino también asuntos administrativos y asesoramiento en diversas áreas de la actividad policial. La dirección de esta nueva subestructura recae en Mari Pau Martí, con experiencia previa en el Ministerio del Interior, y Josep Lluís Florensa, quien anteriormente defendía los intereses de los agentes a través del sindicato SAP-Fepol.
Reacción de los abogados y resoluciones judiciales
La asociación Fòrum d’Advocacia de la Generalitat se opuso a la nueva normativa, alegando que vulnera la ley del servicio jurídico del gobierno catalán. Según la entidad, la creación de una estructura jurídica independiente dentro de la policía debilita la unidad e independencia de la abogacía y puede generar conflictos de intereses. Han presentado una demanda para suspender la aplicación del nuevo decreto, argumentando posibles consecuencias irreversibles para el sistema de gestión y el estatus de los juristas.
Sin embargo, el 26 de febrero de 2026, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña rechazó la solicitud de suspensión cautelar de la reforma. El tribunal consideró que no existían pruebas suficientes de que las modificaciones pudieran causar perjuicios irreparables antes de la resolución definitiva del caso. No obstante, la asociación mantiene su exigencia de anular el decreto, advirtiendo sobre riesgos para el estatus de los abogados y posibles reclamaciones para igualar los salarios entre los nuevos y los actuales juristas del gobierno.
Argumentos de las partes y consecuencias
El Departamento de Interior sostiene que la nueva estructura no vulnera la ley, sino que recupera la práctica anterior, en la que los abogados trabajaban en estrecha colaboración con la policía, pero las decisiones finales sobre el personal correspondían al President de Catalunya. Las autoridades subrayan que la reforma busca mejorar la calidad del apoyo jurídico y garantizar la máxima seguridad legal para los Mossos d’Esquadra. El plan incluye la creación de equipos jurídicos especializados para divisiones concretas de la policía, como la de delitos económicos.
Al mismo tiempo, representantes del sector de la abogacía advierten que estos cambios podrían diluir funciones y responsabilidades, además de crear nuevas barreras burocráticas. Consideran que solo un servicio jurídico centralizado puede salvaguardar los intereses del Estado y de la ciudadanía, evitando presiones de departamentos concretos.
Contexto y casos similares
En los últimos años, España ha sido escenario de reiterados debates sobre la distribución de competencias entre distintas entidades jurídicas vinculadas a los organismos públicos. Por ejemplo, en Madrid se ha discutido la reforma de la asistencia legal a la policía municipal, mientras que en Valencia se han abordado asuntos relacionados con la independencia de los abogados ante el gobierno autonómico. Estos conflictos suelen derivar en procesos judiciales que requieren la intervención de instancias superiores. El análisis de russpain.com señala que estas disputas suelen prolongarse durante meses e incluso años, y su resolución afecta no solo al funcionamiento de la policía, sino a toda la estructura de gestión regional.












