
La noche del 29 de octubre de 2024 en Valencia quedará grabada en la memoria colectiva. Ese día, la región sufrió el embate de una dana devastadora que cobró la vida de 230 personas. En pleno desarrollo de la catástrofe, se produjo un tenso intercambio de mensajes entre Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular, y Carlos Mazón, entonces presidente de la Comunidad Valenciana. Estos mensajes están ahora en manos del juzgado que investiga la actuación de las autoridades durante aquella noche.
La jueza de Catarroja solicitó a Feijóo el intercambio completo de mensajes con Mazón para esclarecer cómo se tomaron las decisiones y quién dirigió realmente la gestión de la crisis. Feijóo actuó con rapidez y entregó copias notariales de las conversaciones, que ahora están bajo examen detallado.
Cronología de los mensajes
A las 20:08, Mazón agradece brevemente a Feijóo. Un minuto después, escribe: «Luego te cuento. La situación empeora por momentos». A las 20:11, en toda la provincia suena la alarma ES-Alert. A las 20:15, Mazón admite: «Nos espera una noche larga».
Feijóo responde once minutos después: «Ánimo. Toma el liderazgo informativo, como en los incendios». A las 21:29 se disculpa por la demora —se encuentra en un acto—, pero promete devolver la llamada. Sus preguntas sonaron preocupantes: «¿Víctimas mortales? ¿Desaparecidos? ¿Grandes daños?»
Mazón replica que intentó llamar por el móvil de Pallete, presidente de Telefónica, porque sin comunicación era imposible coordinar. Ya había logrado hablar directamente con él. A las 21:45, Mazón reconoce: «No damos abasto, no entendemos lo que ocurre, llegan decenas de avisos de desaparecidos, pero no puedo confirmar nada».
Noche de crisis
Feijóo envía rápidamente el contacto a Palete. A las 23:21 pregunta si el gobierno ha llamado y si la ayuda es suficiente. Mazón responde evasivamente: «Más o menos sí». Pero añade de inmediato: «Han creado un gabinete de crisis que no sirve para nada. Es una simple formalidad».
Feijóo pregunta a qué hora exacta se hizo la llamada y qué ministro es responsable de la coordinación. Mazón enumera: habló con Sánchez, Montero, y también con representantes de Defensa e Interior. Todos los recursos están en alerta máxima. Sin embargo, el principal problema es que no se puede acceder a algunos municipios, donde la gente se ve obligada a refugiarse en los tejados de sus casas.
Feijóo pregunta cuándo terminará el temporal. Mazón calcula: «No antes de las tres de la madrugada». Destaca que ahora lo más importante es el trabajo de los militares (UME), y que por el momento hay todo lo necesario. Pero la noche promete ser interminable.
Pérdidas y desesperación
En la conversación aparece un detalle alarmante: «Ya hay fallecidos en Utiel y habrá más. Es una catástrofe, presidente. Habrá decenas de muertos, seguro», escribe Mazón. Feijóo vuelve a ofrecer su ayuda y su disposición para acudir al lugar en cualquier momento.
A las 23:27, Feijóo aconseja: «Actúa a través de las diputaciones, mantén a la gente informada, comunícalo tú mismo». Sus palabras reflejan el intento de controlar el espacio informativo y evitar que el pánico se apodere de la región.
Política y emociones
Toda la correspondencia está impregnada de nerviosismo y una sensación de absoluto caos. Mazón no oculta que las autoridades no comprenden la magnitud del desastre y que la información llega de manera caótica. Feijóo, a pesar de la distancia, intenta apoyar a su colega y orientarlo, resaltando la importancia de la comunicación y el liderazgo personal.
En cierto momento queda claro: ni siquiera en los más altos niveles estaban preparados para una evolución así de los acontecimientos. Las decisiones se tomaron sobre la marcha y la coordinación entre distintas entidades fue muy deficiente. Sin embargo, es en estos momentos donde se revela el verdadero rostro del poder, no en los despachos, sino en breves y, a veces, desesperados mensajes enviados en plena madrugada.












