
El aumento abrupto del número de trabajadores extranjeros en Castilla y León podría alterar el equilibrio del mercado laboral regional. En un año, la cantidad de extranjeros registrados creció más de un 12%, el incremento más notable de los últimos años. Este fenómeno impacta en la economía, la estructura social y abre nuevos debates sobre el papel de los migrantes en la vida de la autonomía.
En enero, el número medio de ciudadanos extranjeros empleados oficialmente en la región alcanzó los 96.843. Son 10.503 más que un año antes. A pesar de este crecimiento, la proporción de extranjeros respecto al total de trabajadores en Castilla y León es del 9,86%, por debajo de la media nacional, que supera el 14%. Sin embargo, en algunas provincias la situación es distinta.
Contrastes entre provincias
Dentro de la región, las diferencias provinciales resultan llamativas. En Segovia, la proporción de trabajadores extranjeros llega al 16,74%, superando ampliamente la media nacional. Soria y Burgos también destacan con un 14,29% y 12,02%, respectivamente. En las demás provincias, el porcentaje de extranjeros no supera el 10%. Por ejemplo, en Ávila — 9,91%, en Palencia — 9,31%, en Valladolid — 9,20%. Los valores más bajos se encuentran en Salamanca — 7,37% y León — 7,81%.
En cifras absolutas, Valladolid lidera con 21.552 trabajadores extranjeros registrados, un 12,59% más que el año anterior. En Burgos hay 18.844, en León — 13.150, en Segovia — 11.055, en Salamanca — 9.614. Palencia, Soria, Ávila y Zamora muestran valores más modestos, aunque en algunas de ellas el ritmo de crecimiento impresiona: en Zamora — un 20,24% más en el último año.
Crecimiento anual y descenso mensual
A pesar del impresionante crecimiento anual, enero trajo una caída inesperada. En comparación con diciembre, el número de trabajadores extranjeros disminuyó un 2,04 %, es decir, 2.016 personas menos. La excepción fue Zamora, donde en un mes solo se sumaron dos trabajadores, un simbólico 0,04 %. En el resto de las provincias se registraron descensos: en Segovia, un -5,73 %; en Ávila, -4,43 %; en Palencia, -2,43 %. Incluso en Valladolid y Burgos, donde tradicionalmente se observa un crecimiento estable, hubo una reducción del -1,11 % y 0,83 % respectivamente.
El desglose por género también resulta interesante: entre los trabajadores extranjeros hay 54.440 hombres y 42.404 mujeres. La mayoría de los recién llegados proviene de países fuera de la Unión Europea: 66.118 personas frente a 30.725 ciudadanos comunitarios. Esto resalta la diversidad de los flujos migratorios y su impacto en la economía regional.
Tendencias y desafíos
La situación en Castilla y León refleja las tendencias nacionales, aunque con particularidades regionales. En los últimos años, España está experimentando un aumento de trabajadores extranjeros, ligado al descenso demográfico y a la escasez de mano de obra en determinados sectores. Sin embargo, las fluctuaciones a lo largo del año, como se vio en enero, pueden obedecer a factores estacionales, cambios económicos o barreras administrativas.
En otras regiones del país se observaron procesos similares: en Cataluña (Cataluña) y Madrid (Madrid) también se registraron aumentos en el número de trabajadores extranjeros, aunque con una dinámica mensual más estable. En Andalucía (Andalucía) y Valencia (Valencia), las variaciones estacionales son especialmente notorias en la agricultura y el turismo. En Castilla y León, donde la industria y la agricultura desempeñan un papel clave, estos cambios pueden tener un impacto considerable en la economía y el ámbito social.
En los últimos años se discute la integración de los trabajadores extranjeros y su aporte al desarrollo regional. Las autoridades y el sector empresarial buscan equilibrar las necesidades del mercado laboral con la estabilidad social. Estos aumentos y descensos, como los ocurridos en enero, dan lugar a nuevas discusiones sobre el futuro de la migración laboral en España.












