
A comienzos de la semana, la escena política de España estuvo bajo los focos debido a la posible ruptura entre Junts y los socialistas. A pesar del escepticismo dentro del Partido Popular (Partido Popular, PP) sobre la veracidad del ultimátum catalán, la oposición no pierde la oportunidad de aumentar la presión sobre el Gobierno. En Madrid, los representantes del PP llamaron a actuar con firmeza, subrayando que la paciencia respecto al actual Ejecutivo se está agotando.
En los próximos días se espera una sucesión de acontecimientos que podrían alterar el equilibrio de poder. La dirección de Junts se reunirá en Perpiñán (Perpignan) para definir la estrategia futura en su relación con los socialistas. El partido catalán manifiesta descontento por el incumplimiento de los acuerdos, especialmente en lo referente al estatus oficial del catalán en Europa, la ampliación de la autonomía y la transferencia de competencias en materia migratoria. Además, Junts exige endurecer la legislación contra la ocupación ilegal y los reincidentes, y sigue insistiendo en la aplicación de la amnistía, que hasta ahora no ha dado los resultados esperados para Carles Puigdemont.
Paralelamente, entre los temas del día figuran el interrogatorio al exdirector del PSOE en el Tribunal Supremo y la comparecencia del presidente del Gobierno ante la comisión del Senado por el caso Koldo. Estos acontecimientos podrían convertirse en una prueba extra para Pedro Sánchez, que tendrá que responder a preguntas incisivas sobre la transparencia y la honestidad en la gestión.
Al mismo tiempo, el PP no oculta su disposición a aprovechar la situación. A pesar de intentos anteriores de limitar la influencia de Junts, ahora el partido contempla la posibilidad de unir fuerzas para una moción de censura. Sin embargo, este escenario se complica por la necesidad de contar con el apoyo de Vox, cuya postura hacia los nacionalistas catalanes sigue siendo muy dura. Tampoco hay consenso dentro del propio PP: los líderes regionales, especialmente en Cataluña, se oponen a cualquier acuerdo con Junts por temor a perder la confianza de sus votantes.
En medio de las disputas políticas, en el país se celebran actos conmemorativos por el aniversario de la catástrofe que azotó Valencia hace un año, donde cientos de personas perdieron la vida. Las autoridades y la oposición reaccionan de manera diferente a esta fecha, lo que no hace más que resaltar la profundidad de las divisiones entre las principales fuerzas políticas.
En los próximos días, toda la atención del país estará centrada en las decisiones de Junts y las acciones del gobierno. El desenlace de estos acontecimientos podría definir no solo el futuro de la coalición, sino también el equilibrio de poder en la política española para los próximos meses.












