
En Ginebra se ha publicado una nueva lista de empresas que continúan operando en territorios considerados controvertidos por la comunidad internacional. Esta vez, figuran en el listado cuatro organizaciones de España, una de las cuales está directamente vinculada a estructuras estatales.
La atención se centró en la empresa Ineco, dependiente del Ministerio de Transporte y Movilidad Sostenible, dirigido por Óscar Puente. Además de esta, aparecen en la lista grandes actores como ACS, presidida por Florentino Pérez, su filial SEMI, así como CAF del País Vasco, donde el gobierno regional posee una participación. Todas ellas han participado en proyectos ferroviarios, en particular en el desarrollo de la red de tranvía de Jerusalén, cuyos recorridos atraviesan parcialmente zonas en disputa.
La lista actualizada incluye ahora 158 empresas, la mayoría de ellas israelíes. Sin embargo, también hay representantes de Estados Unidos, Francia, Reino Unido y, por supuesto, España. El año pasado figuraban 97 firmas, pero siete fueron excluidas y se añadieron nuevas. Las empresas españolas han cobrado protagonismo no sólo por sus actividades, sino también por el contexto político: en los últimos meses el gobierno de Pedro Sánchez ha intensificado su oposición a las acciones de las autoridades israelíes en la Franja de Gaza, reforzando las restricciones a la exportación de armas y apoyando las protestas.
Despierta especial interés la participación de la empresa estatal Ineco, que ya se ha visto envuelta en escándalos previos relacionados con nombramientos en altos cargos. No obstante, la lista de la ONU es meramente informativa y no implica la imposición automática de sanciones. La organización solo recomienda a las empresas revisar sus políticas y evaluar el impacto de sus actividades en los derechos humanos.
Mientras tanto, en España continúan los debates sobre la conveniencia de que las empresas nacionales participen en proyectos de infraestructuras en el extranjero, especialmente cuando se trata de territorios con estatus no resuelto. La cuestión sigue abierta y la atención pública hacia ella no deja de aumentar.












