
En la capital de España, donde parece que cada rincón ya ha sido explorado, todavía es posible encontrar lugares que sorprenden incluso a los madrileños de nacimiento. Se trata de cuatro miradores fuera de las rutas turísticas habituales, capaces de ofrecer una perspectiva completamente diferente de Madrid. Estos puntos están distribuidos en varios barrios y forman parte del programa «Madrid es paisaje», lanzado con motivo del aniversario del Convenio Europeo del Paisaje.
En el distrito de Hortaleza se eleva un antiguo silo que en su día fue granero. Hoy es un espacio cultural al que se puede subir para contemplar la ciudad desde casi 30 metros de altura. Desde la azotea se disfruta de una panorámica que abarca desde los barrios residenciales hasta las modernas torres de Chamartín. El edificio, construido a principios del siglo pasado, tras su renovación se ha convertido no solo en un referente arquitectónico, sino también en un excelente mirador hacia el noreste de la ciudad.
En el suroeste de la capital, en el parque Cuña Verde del distrito de Latina, se puede disfrutar de una de las vistas urbanas más reconocibles: la catedral de la Almudena y el Palacio Real dominan el horizonte, y en los días despejados se alcanza a ver la sierra de Guadarrama a lo lejos. El parque fue creado en los años 80, cuando las autoridades decidieron establecer un corredor verde que conectara Latina y Carabanchel con la Casa de Campo. Aquí es fácil olvidarse del bullicio urbano y simplemente disfrutar del paisaje.
En el barrio de Puente de Vallecas, entre zonas residenciales, se esconde el parque forestal Entrevías. Es conocido como el “parque de los arbolitos” por la abundancia de jóvenes pinos, cipreses y cedros. Desde un mirador elevado se disfruta de una vista inusual: primero las copas verdes, luego los barrios urbanos y, al fondo, las montañas. Este parque nació gracias a los proyectos de renovación del barrio en los años 70 y hoy es un lugar para pasear y reflexionar.
El cuarto mirador se encuentra en Moratalaz, en el parque Cuña Verde de O’Donnell. Aquí se aprecia el contraste entre las zonas verdes y la enorme extensión del cementerio de La Almudena, el más grande de Europa occidental. El proyecto del parque se concibió en los años 60, pero solo se materializó a comienzos del siglo XXI. Desde el mirador se contemplan los barrios del este de la ciudad, instalaciones deportivas y bosquecillos de robles, pinos y olivos.
Todos estos lugares forman parte de un programa especial dedicado a los paisajes de Madrid. Del 16 al 19 de octubre se ofrecerán visitas guiadas gratuitas, donde los participantes podrán no solo disfrutar de las vistas, sino también reflexionar sobre cómo la historia, la arquitectura y la vida cotidiana dan forma a la ciudad. El programa incluye proyecciones de películas, debates y talleres, recordando que el paisaje urbano no es solo lo que se ve desde arriba, sino también lo que se construye día a día.











