
En España entran en vigor nuevas normas de preparación física para aspirantes y militares en activo. El Ministerio de Defensa ha decidido revisar los antiguos estándares para hacer el proceso de selección más moderno y justo. Ahora los candidatos afrontarán solo cinco pruebas en lugar de las doce anteriores, y los controles regulares de condición física serán obligatorios durante toda la carrera militar.
Entre los principales cambios destaca la eliminación de los ejercicios clásicos de abdominales y saltos. En su lugar, el enfoque se traslada a pruebas integrales que, según los expertos militares, reflejan mejor las exigencias reales del servicio. El nuevo sistema será aplicado a todas las categorías militares, incluidos oficiales, sargentos y tropa.
Cinco pruebas
La lista actualizada de pruebas físicas incluye: flexiones para evaluar la fuerza y resistencia de la parte superior del cuerpo, la plancha para verificar el estado de los músculos abdominales, una carrera de 2.000 metros para analizar la capacidad cardiovascular y pulmonar, además de un circuito especial de velocidad y coordinación. Para oficiales y sargentos se añade una prueba más: nadar 50 metros, subrayando la importancia de la preparación integral del mando.
La tropa queda exenta de la natación, lo que según algunos instructores facilitará el acceso al servicio a jóvenes que antes no habían tenido la oportunidad de entrenarse en piscina. Aun así, las nuevas pruebas exigen un enfoque global en el entrenamiento y el mantenimiento constante de la forma física.
Simplificación y unificación
Antiguos ejercicios como saltos de longitud y altura, sprints cortos y pruebas de carrera multietapa ahora se integran en nuevos test físicos más completos. Según los expertos, esta medida permitirá evitar una especialización excesiva y ofrecerá una evaluación más objetiva del estado físico de los candidatos. En la Academia de Formación destacan que precisamente en las antiguas pruebas muchos aspirantes, especialmente futuros soldados, solían fracasar.
A partir de 2026, las nuevas normas serán obligatorias para todos los que ingresen al servicio militar. Y desde 2027 también se aplicarán en los controles periódicos de los militares en activo. Ya no será posible relajarse tras el ingreso: cada dos años habrá que confirmar la capacidad física.
Control permanente
El Ministerio de Defensa subraya que la actividad física es una parte indispensable del servicio. Para mantenerse en forma, a cada militar se le garantizan al menos tres horas de entrenamiento a la semana dentro del horario laboral. No se trata de una recomendación, sino de una obligación equiparada a otras tareas del servicio.
Si alguien no supera las pruebas, tendrá una segunda oportunidad y podrá repetir los exámenes. Sin embargo, no conviene confiarse: los controles regulares serán la norma y no una excepción. En algunos cuerpos, donde se requiere resistencia especial o habilidades específicas, podrían establecerse requisitos adicionales.
Nuevas realidades
La reforma de la preparación física ha generado opiniones divididas entre militares y expertos. Por un lado, la simplificación del sistema abre las puertas a un mayor número de candidatos, especialmente jóvenes sin experiencia deportiva previa. Por otro, las nuevas pruebas exigen un trabajo constante sobre uno mismo y no toleran la negligencia.
En el ejército están convencidos: el soldado moderno debe ser no solo fuerte, sino también resistente, rápido y capaz de afrontar cualquier imprevisto. El nuevo sistema de pruebas no es una simple formalidad, sino una herramienta real de selección y control. Los exámenes se convertirán en una parte habitual de la vida de todo aquel que elija la carrera militar.












