
En la pequeña localidad de Navalmoral de la Mata, en la provincia de Cáceres, agentes de la Guardia Civil detuvieron a cuatro personas acusadas de organizar un esquema delictivo bajo la apariencia de prácticas espirituales. Según la investigación, el grupo buscaba de manera deliberada a personas en situaciones de vulnerabilidad, prometiéndoles ayuda a través de rituales especiales y ‘acompañamiento espiritual’.
Según estimaciones policiales, los organizadores obtuvieron cerca de 200.000 euros en un año. El dinero provenía de víctimas que confiaban en las promesas de aliviar sus problemas mediante estos rituales. La mayoría de los afectados son migrantes de países de Sudamérica y Centroamérica, que llegaron a España sin apoyo y, en muchos casos, sin estatus legal.
El esquema del engaño
Los implicados actuaban con cautela: establecían contacto con posibles víctimas y las convencían de la necesidad de realizar aportaciones económicas periódicas. Estos pagos se presentaban como donativos obligatorios para poder participar en los rituales y recibir asesoramiento. Hacían creer a las personas que sin esas cuotas sus problemas no tendrían solución, e incluso a veces les amenazaban con empeorar su situación.
Los pagos se recolectaban de diferentes formas, desde efectivo hasta transferencias mediante aplicaciones móviles. La investigación señala que las víctimas estaban bajo una presión psicológica constante, lo que les impedía retirarse o pedir ayuda. Como resultado, muchos entregaban sus últimos ahorros con la esperanza de recibir el alivio prometido.
Detalles del operativo
La operación para detener a los sospechosos recibió el nombre de «Colchón». Durante los registros en seis locales vinculados a los miembros del grupo, se incautaron grandes sumas de dinero en efectivo, se bloquearon cuentas bancarias y fueron confiscados teléfonos móviles, ordenadores y una amplia documentación relacionada con las actividades de la banda.
Entre los detenidos se encuentran dos hombres y dos mujeres. Se les acusa de estafa, creación de organización criminal, extorsión, violación de derechos laborales y blanqueo de capitales. Hasta el momento se han identificado alrededor de diez víctimas, pero la investigación no descarta que pueda haber más.
Presión psicológica
Según la investigación, a las víctimas se les hacía creer que solo participando en rituales y realizando aportaciones regulares podrían superar sus dificultades vitales. Se utilizaban técnicas de manipulación psicológica para generar sentimientos de culpa y miedo. Algunas de las víctimas relataron que les amenazaban con “consecuencias espirituales” si dejaban de realizar los pagos.
Como resultado, muchas personas en situación vulnerable cayeron en dependencia del grupo. No solo perdieron su dinero, sino que también sufrieron estrés constante, temiendo por su futuro y el bienestar de sus seres queridos.
Próximos pasos
Todos los detenidos, así como los materiales y documentos incautados, han sido puestos a disposición del juzgado de Navalmoral de la Mata. La investigación continúa: las autoridades instan a quienes hayan sido víctimas de las acciones del grupo o dispongan de información relevante a que se pongan en contacto con el número de teléfono indicado en el comunicado oficial.
Las autoridades destacan que este tipo de estafas suelen dirigirse a las personas más vulnerables y recuerdan la importancia de extremar la precaución al recurrir a «prácticas espirituales» y asesores desconocidos.












