
A partir del 1 de enero de 2026, entrarán en vigor en España nuevas normas que transforman por completo el control de los pagos electrónicos. Todas las operaciones realizadas a través de Bizum, así como cualquier transacción con tarjetas bancarias, serán registradas y reportadas mensualmente a las autoridades fiscales. El importe de la transferencia no tendrá relevancia: incluso las sumas más pequeñas estarán bajo estricta vigilancia.
Hasta ahora, los bancos y los sistemas de pago sólo estaban obligados a informar a Hacienda sobre aquellos clientes cuyas operaciones anuales superaban los 3.000 euros. Con la aprobación del nuevo Real Decreto, este umbral desaparece. A partir de ahora, el control será absoluto: cada transferencia, cada movimiento con tarjeta aparecerá en los informes que las entidades enviarán a la Agencia Tributaria.
¿Qué cambiará para los usuarios de Bizum y tarjetas?
Para millones de españoles acostumbrados a la comodidad de las transferencias instantáneas con Bizum o los pagos con tarjeta, los cambios se notarán de inmediato. Cualquier compra —ya sea un café o una adquisición por internet— quedará registrada ante Hacienda. Esto afectará especialmente a quienes trabajan por cuenta propia o reciben ingresos por servicios particulares: ahora, ocultar incluso los ingresos más pequeños será prácticamente imposible.
Además, los bancos y emisores de tarjetas estarán obligados a proporcionar a Hacienda, una vez al año, información sobre aquellos clientes cuyas operaciones con tarjetas hayan superado los 25.000 euros. Esto se aplica no solo a las tarjetas de crédito clásicas, sino también a las virtuales y a las tarjetas prepago. La nueva medida también afectará a quienes utilizan activamente servicios de pago modernos.
Acuerdo entre Bizum y el Banco de España
Paralelamente al endurecimiento del control sobre los pagos, se firmó un nuevo acuerdo entre el Banco de España (Banco de España) y el servicio Bizum. A través de este convenio, el banco central recibirá acceso a datos agregados sobre operaciones de pago, segmentados por sectores y países. Esta información se empleará para analizar procesos económicos y obtener una visión más precisa del estado de la economía digital en el país.
Los datos que se transferirán serán anónimos, pero permitirán identificar tendencias y detectar anomalías en los flujos de pago. Además, la información se enviará a un laboratorio de datos especializado, donde podrá ser estudiada por investigadores y analistas enfocados en el desarrollo de tecnologías financieras.
Posibles consecuencias para empresas y particulares
Expertos advierten: la ampliación del control sobre los pagos electrónicos podría aumentar el número de inspecciones fiscales. Ahora Hacienda contará con muchas más herramientas para detectar discrepancias entre los ingresos declarados y los reales en las cuentas. Esto es especialmente relevante para empresarios, autónomos y quienes reciben pagos directamente de sus clientes por servicios.
Por ello, los asesores fiscales recomiendan separar claramente las cuentas personales de las profesionales para evitar confusiones y preguntas innecesarias por parte de Hacienda. Cualquier descuido en este aspecto puede dar lugar a inspecciones adicionales e incluso sanciones.
Cuestiones de privacidad y nuevos desafíos
No han faltado las controversias sobre la protección de datos personales. Los críticos advierten que el control total de todas las transacciones, incluso las más insignificantes, puede vulnerar el derecho a la privacidad y el principio de proporcionalidad. Sin embargo, las autoridades insisten: combatir la evasión fiscal requiere medidas estrictas y la transparencia en los flujos de pago es clave para una economía justa.
Para muchos ciudadanos y empresas comienza una nueva era en la que cada pago digital pasa a formar parte de una gran rendición de cuentas. El hábito de la anonimidad y los pagos informales queda atrás. Adaptarse a las nuevas normas es ahora un reto tanto para los negocios como para los usuarios particulares, que deben estar preparados para que su actividad financiera esté bajo vigilancia constante.












