
En octubre de 2021, surgió un conflicto interno en la administración de Madrid: uno de los responsables del sector educativo expresó sus dudas sobre la legalidad de la adjudicación de contratos para la realización de obras en instituciones de formación profesional. Señaló a sus colegas que varios acuerdos se tramitaban como contratos menores para eludir la obligatoriedad de licitaciones abiertas. Esto permitía adjudicar pedidos de forma directa, evitando los procedimientos transparentes.
Para respaldar sus palabras, el funcionario envió un correo electrónico en el que insistía en la necesidad de cumplir la legislación sobre contratación pública. Subrayó que, sin un proceso de licitación, la ejecución de los trabajos era imposible y manifestó su rechazo absoluto al esquema propuesto. El mensaje fue dirigido a sus superiores directos, pero no obtuvo respuesta. La administración optó por ignorar las advertencias.
Escándalo financiero y primeras consecuencias
Casi dos años después, la situación se descontroló. En septiembre de 2023, dos centros de formación profesional recibieron requerimientos oficiales de pago de deudas por un importe superior a 1,4 millones de euros. Estas notificaciones marcaron el inicio de una investigación a gran escala, ya que la dirección del departamento de infraestructuras afirmó no estar al tanto de dichas obras ni de los pagos realizados.
Poco después, las autoridades regionales iniciaron una auditoría que detectó pagos sospechosos por casi 4 millones de euros realizados solo a una empresa. Como resultado, se presentaron denuncias oficiales contra exdirectivos de centros educativos y funcionarios especializados mencionados en los documentos de deuda.
Investigación y nuevos implicados en el caso
La Fiscalía abrió una investigación sobre las acciones de varios miembros del gobierno de Madrid, sospechando que fraccionaron artificialmente contratos por más de 3 millones de euros. Este sistema permitía adjudicar contratos sin concurso público, en contra de la normativa vigente. Entre los investigados figuran también altos cargos responsables del ámbito educativo en la región.
Entre los sospechosos se encuentran representantes de la empresa contratista, así como antiguos responsables de instituciones educativas. Algunos de ellos negaron haber recibido privilegios o cometido irregularidades, alegando que actuaron dentro de sus competencias. Sin embargo, la investigación trata de esclarecer si tomaron decisiones por iniciativa propia o siguiendo órdenes superiores.
Aspectos legales y respuesta de las autoridades
Durante la investigación se detectaron numerosas irregularidades: acuerdos verbales sin documentación oficial, falta de transparencia en las condiciones de los concursos y la división artificial de grandes contratos en partes más pequeñas para eludir los procedimientos de licitación. El funcionario que primero alertó sobre la situación afirmó que el proceso fue completamente opaco y cerrado, y que sus advertencias fueron ignoradas.
La Fiscalía calificó las acciones de varios empleados como una infracción administrativa con indicios de delito penal. Los órganos judiciales ya señalaron a finales del año pasado la posible responsabilidad por abuso de poder.
Perspectivas del caso y posibles consecuencias
Las auditorías presentadas ante el tribunal confirmaron la responsabilidad del ministerio competente por conceder contratos infringiendo los límites y fraccionando pedidos de manera artificial. La investigación sigue en curso y el caso podría implicar a niveles superiores de la administración regional.
El escándalo en torno a los contratos para la reforma de colegios en Madrid sigue creciendo. Las autoridades regionales se ven obligadas a reaccionar ante los nuevos hechos y el proceso judicial podría provocar importantes repercusiones tanto en el ámbito político como en el de personal del sistema educativo autonómico.












