
En Alcorcón, un suburbio de Madrid, la policía ha detenido a una mujer que trabajaba como empleada doméstica, sospechosa de cometer una gran estafa. Según la investigación, se apropió de cerca de 110.000 euros de una anciana a la que cuidaba. Para ello, la sospechosa emitió tarjetas bancarias a nombre de su empleadora y, durante un largo periodo, retiraba dinero y realizaba compras sin que la propietaria lo supiera.
La investigación comenzó a finales de agosto, cuando la anciana acudió a la policía acompañada de su nueva cuidadora. Tras la muerte de su esposo, quien gestionaba las finanzas familiares, descubrió en los extractos bancarios numerosas operaciones sospechosas. Entre ellas había gastos habituales en tiendas, pagos de viajes turísticos tanto dentro de España como al extranjero, así como frecuentes retiradas de efectivo en cajeros automáticos.
El esquema de la estafa
La policía descubrió que, tras la muerte del esposo de la víctima, la empleada doméstica aprovechó la situación para emitir nuevas tarjetas bancarias a nombre de la dueña de la casa. Accediendo a sus documentos y pertenencias personales, comenzó a usar esas tarjetas para fines propios. Todas las operaciones se realizaron sin el conocimiento ni consentimiento de la titular de las cuentas.
Los investigadores determinaron que la sospechosa tenía acceso constante a la vivienda y a los objetos personales de la anciana. Durante dos años logró gastar una suma considerable, aprovechándose de la confianza y la falta de control por parte de la dueña. Todo el esquema se sostenía en que la mujer era la única persona que cuidaba de la víctima tras la muerte de su esposo.
El papel de los familiares
Durante la operación policial también fue detenido el hermano de la empleada doméstica. Se le sospecha de falsificar documentos para registrar ilegalmente a su nombre un automóvil perteneciente a la familia de la víctima. Según la investigación, presentó papeles falsos en la oficina de tráfico para transferir el vehículo a su nombre.
Ambos detenidos fueron trasladados a la comisaría y puestos a disposición judicial. Se les acusa de fraude y falsificación de documentos. La investigación continúa para esclarecer todos los hechos y posibles episodios adicionales.
Consecuencias para la familia
La mujer afectada, que perdió una gran suma de dinero, quedó conmocionada por el alcance del engaño. Confesó que confiaba plenamente en su asistenta y no sospechaba nada. Tras la muerte de su esposo, se quedó sin apoyo ni control sobre sus finanzas, situación de la que se aprovechó la empleada doméstica.
La policía recuerda la importancia de vigilar cuidadosamente sus cuentas bancarias, especialmente si personas ajenas tienen acceso a ellas. En estos casos, es fundamental revisar los extractos con regularidad y no entregar documentos personales ni siquiera a los asistentes más cercanos.












