
En La Habana, agentes de las fuerzas de seguridad cubanas detuvieron a Martiño Ramos Soto, previamente condenado en España por delitos graves contra una menor. El profesor, originario de Galicia, había sido sentenciado por el tribunal de Ourense a 13 años y medio de prisión por cometer actos de índole sexual contra una de sus alumnas. Tras conocerse la sentencia, el hombre se dio a la fuga, y su búsqueda se convirtió en una de las prioridades para los servicios españoles encargados de localizar a fugitivos especialmente peligrosos.
El nombre de Ramos Soto figuraba en la lista de las diez personas más buscadas cuya captura era considerada de suma importancia para la seguridad nacional. Las autoridades españolas solicitaron en varias ocasiones la colaboración ciudadana para localizar al sospechoso, y su caso generó un gran impacto en la opinión pública. Durante mucho tiempo, el paradero del fugitivo fue desconocido, lo que complicaba los trámites de extradición y la ejecución de la condena.
La detención en la capital cubana fue posible gracias a la acción coordinada entre organismos internacionales y las fuerzas de seguridad locales. Según las primeras informaciones, Martiño Ramos Soto se encontraba en territorio cubano bajo una identidad falsa, intentando pasar desapercibido. Sin embargo, la cooperación y el intercambio de datos permitieron identificarlo y proceder a su arresto.
Próximamente se espera el inicio del proceso de extradición para que el condenado cumpla su pena en su país de origen. Las autoridades españolas ya han expresado su agradecimiento a sus homólogos cubanos por la colaboración en la detención de uno de los delincuentes más peligrosos buscados internacionalmente. El caso de Ramos Soto ha vuelto a poner sobre la mesa el problema de los delitos sexuales en centros educativos y la necesidad de reforzar el control sobre este tipo de situaciones.












