
En Valladolid, la policía detuvo a un joven propietario de un local, sospechoso de emplear mano de obra ilegal. La investigación reveló que en su cafetería trabajaban doce extranjeros sin permiso de residencia ni de trabajo en España.
La operación comenzó en abril, cuando inspectores laborales y agentes de policía pusieron su atención en uno de los locales más concurridos de la ciudad. Las inspecciones se repitieron en varias ocasiones, y cada vez se encontraban personas sin documentación oficial. Todos estaban asignados a tareas en cocina y sala, trabajando sin contrato ni cobertura social.
La jornada laboral para estos empleados era de diez horas diarias, con solo un día libre a la semana. Al mes recibían unos 800 euros y no tenían ni vacaciones ni bajas por enfermedad. Tampoco existía contrato laboral ni estaban dados de alta en la Seguridad Social.
Según la investigación, el empresario contrataba deliberadamente a personas sin papeles para reducir costes y aumentar sus beneficios. Se aprovechaba de la situación vulnerable de los migrantes, que temían pedir ayuda por el riesgo de ser deportados. Como consecuencia, los trabajadores se veían obligados a aceptar cualquier condición para no perder su única fuente de ingresos.
Durante la fase final de la operación denominada «Panda», la policía detuvo al propietario del negocio. Se le acusa de organizar un esquema ilegal de contratación y de explotar sistemáticamente a extranjeros. Actualmente, se está determinando qué medidas se tomarán respecto al detenido y las posibles sanciones para la empresa.












