
La situación en las vías férreas de Cataluña vuelve a ser noticia: decenas de miles de usuarios de Rodalies han iniciado la semana enfrentando restricciones y cambios en los trayectos. Tras el reciente accidente mortal y las intensas lluvias, la recuperación del servicio resulta más compleja de lo previsto. Para muchos habitantes de la región esto implica horas extra de viaje, trasbordos a autobuses y una completa incertidumbre sobre cuándo volverá la normalidad en los horarios.
Pese a las declaraciones de las operadoras sobre una pronta recuperación, la mañana del lunes solo dos líneas, R2 y R2Sud, operaban sin restricciones. En los demás trayectos continuaban las incidencias y la velocidad de los trenes se mantenía reducida debido a daños en la infraestructura. El problema es especialmente grave en la línea R1, donde tras un desprendimiento los trenes llegan solo hasta Blanes, y desde allí los pasajeros son trasladados en autobús. Los trabajos para estabilizar la zona siguen en marcha, pero no se han definido plazos para su finalización.
Restricciones y sustituciones
En la línea R3, que une l’Hospitalet de Llobregat con Puigcerdà, la circulación ferroviaria está completamente interrumpida. Desde hace varios meses aquí se llevan a cabo importantes obras para duplicar las vías y ahora, tras los nuevos incidentes, todo el recorrido se realiza en autobús. Para los pasajeros esto supone no solo más tiempo de desplazamiento, sino también la necesidad de adaptarse a nuevas combinaciones de trasbordo.
La línea R4, donde en enero ocurrió la tragedia en Gelida, tampoco ha recuperado la normalidad. En el tramo entre Sant Sadurní y Martorell Central, los trenes han sido sustituidos por autobuses, mientras que entre Terrassa Estació del Nord y Manresa no circulan trenes, por lo que también se ha implementado un servicio de autobuses. Las rutas regionales entre Manresa y Cervera se realizan íntegramente en autobús.
Trabajos en la infraestructura
Los servicios técnicos siguen realizando inspecciones y labores de reparación en 31 tramos de toda la red de Rodalies. Se presta especial atención a las zonas con riesgo de nuevos deslizamientos o socavones, principalmente en los trayectos costeros y en las áreas con numerosas terraplenes y taludes. En los últimos días se han llevado a cabo más de 400 revisiones, y tras cada una de ellas se deciden medidas de seguridad adicionales.
En algunas rutas, como entre Reus y Riba Roja d’Ebre, así como entre Reus y Vinaixa, el servicio ferroviario ha sido temporalmente reemplazado por autobuses. La misma situación se da en el trayecto entre Reus y Plana Picamoixons. Las autoridades aseguran que, a medida que avancen los trabajos para reforzar las vías y los taludes, el servicio de trenes se irá restableciendo progresivamente.
Impacto en los pasajeros
Para los habitantes de Cataluña, estas interrupciones significan no solo molestias, sino también un mayor gasto de tiempo y esfuerzo. Muchos se ven obligados a reorganizar sus trayectos, planificando los viajes teniendo en cuenta transbordos y retrasos. Especialmente complicado resulta para quienes dependen a diario de los trenes de cercanías para ir al trabajo o a estudiar.
En las últimas semanas, las compañías de transporte han sido objeto de críticas por la escasa información proporcionada a los pasajeros y la falta de plazos claros para la reanudación del servicio. A pesar de los esfuerzos por organizar rutas alternativas, muchos usuarios señalan que los autobuses no siempre pueden absorber el volumen de personas y que los horarios suelen modificarse a última hora.
Contexto y consecuencias
No es la primera vez que se registran interrupciones similares en los ferrocarriles de Cataluña. En los últimos años, la infraestructura de Rodalies ha enfrentado múltiples desafíos debido a desastres meteorológicos, accidentes y el desgaste de las vías. En 2024, fuertes lluvias provocaron cancelaciones masivas de trenes y en 2025 se acometieron prolongadas obras de modernización en varias líneas. En cada ocasión, la recuperación requirió semanas o incluso meses, lo que generó descontento entre los pasajeros y avivó el debate sobre la necesidad de invertir a gran escala en la renovación de la red ferroviaria.












