
En Madrid se intensifica el debate sobre los cambios en el sistema educativo que podrían afectar a miles de familias. Las autoridades regionales han propuesto que los estudiantes de los dos primeros cursos de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) permanezcan en las escuelas primarias en lugar de pasar a los institutos. Esta decisión ha generado una fuerte reacción entre los directores de los institutos públicos, quienes aseguran que este paso rompería la continuidad educativa y crearía nuevas dificultades para los adolescentes.
Según la Asociación de Directores de Institutos Públicos de Madrid (Adimad), dividir las etapas educativas entre distintos centros no solo complicará la organización del proceso académico, sino que también afectará negativamente la adaptación de los alumnos. Los directores subrayan que los adolescentes de 11 a 14 años requieren una atención específica, que ya está consolidada en los institutos: cuentan con profesores especializados, servicios de apoyo y experiencia en la gestión de conflictos. Según ellos, la implantación de este nuevo modelo podría provocar la pérdida de continuidad y dificultar la integración de los alumnos al ingresar en el tercer curso de secundaria.
Argumentos de las partes
Las autoridades de Madrid, por el contrario, consideran que el nuevo sistema ayudará a proteger a los menores de influencias negativas y mejorará su rendimiento académico. Según informa El País, la iniciativa cuenta también con el respaldo del exasesor de educación Emilio Viciana, quien ha señalado que muchos colegios ya han manifestado su interés en sumarse a la reforma. En el curso escolar 2026/2027, aún más centros podrán recibir a los alumnos de los dos primeros cursos de la ESO, siempre que obtengan la aprobación de los consejos directivos y realicen los cambios necesarios en la infraestructura.
Los partidarios de la reforma aseguran que unir la educación primaria y secundaria en una misma institución contribuirá a reducir el abandono escolar temprano, mejorará los hábitos diarios y la alimentación de los adolescentes, y disminuirá el riesgo de soledad y de pertenecer a grupos antisociales. Este modelo lleva tiempo aplicándose en escuelas privadas y concertadas, donde ambas etapas educativas se imparten en el mismo edificio.
Reacción de padres y docentes
Las opiniones de las familias están divididas. Algunos creen que el nuevo sistema facilitará la vida familiar, ya que muchos colegios de primaria ofrecen actividades en horario de tarde, mientras que los institutos solo funcionan por la mañana. Otros temen que la brecha entre las etapas educativas sea aún más evidente y que los niños tengan que cambiar de compañeros y profesores en mitad de un periodo clave.
Los directores de los liceos proponen una alternativa: si el objetivo es apoyar a las familias, sería más efectivo potenciar la infraestructura de los propios liceos, abrir comedores y organizar actividades extracurriculares gratuitas. Según ellos, esto ayudará a mantener la coherencia del proceso educativo y evitará que los niños tengan que cambiar de colegio a mitad de camino.
Dificultades organizativas
La implantación del nuevo modelo requiere no solo el acuerdo de los consejos de administración, sino también la adaptación técnica de los centros. Según El País, el año pasado 52 instituciones recibieron el permiso para implementar la reforma y 49 ya han empezado a funcionar bajo las nuevas normas. Los nuevos colegios se construyen desde el principio teniendo en cuenta las exigencias para ambos niveles educativos.
En un contexto de descenso del número de alumnos en la región, ampliar las funciones de las escuelas primarias podría servir para conservar empleos y sostener a los centros pequeños. Sin embargo, los directores de liceos advierten que estas medidas no deben perjudicar la calidad educativa ni los intereses de los adolescentes.
Contexto y la experiencia en otras regiones
Las cuestiones sobre la organización del proceso educativo y la distribución de la carga entre colegios y liceos han generado debates en España en varias ocasiones. Por ejemplo, recientemente en Cataluña se discutió una huelga de profesores provocada por discrepancias en torno a las condiciones laborales y las reformas. Más detalles sobre cómo autoridades y docentes debatieron la magnitud de la protesta se pueden consultar en el material sobre la polémica en torno a los datos de la huelga de profesores.
En los últimos años, distintas regiones de España han intentado modificar la estructura de la educación escolar para aumentar su eficacia y adaptarse a los cambios demográficos. En algunos casos, las reformas han mejorado los indicadores, pero a menudo han generado polémicas entre docentes, padres y funcionarios. La cuestión de dónde y cómo es mejor que estudien los adolescentes sigue abierta y requiere un debate adicional.












