
Dos noches, dos ciudades, dos tragedias. Cataluña vuelve a estar en el centro de la atención por los incendios mortales que se declararon casi simultáneamente en L’Hospitalet de Llobregat y Constantí. Como resultado, fallecieron dos hombres de 77 y 54 años. Ambos incidentes ocurrieron en viviendas y dejaron tras de sí no solo cenizas, sino también muchas preguntas.
A última hora de la tarde, cuando la mayoría de los vecinos de L’Hospitalet ya se preparaban para dormir, una llamada de emergencia rompió la tranquilidad en la calle Uva (calle Uva). Un incendio se desató en un edificio de seis plantas. Las llamas se propagaron rápidamente en una de las habitaciones del quinto piso, donde fue hallado el cuerpo sin vida de un hombre. Los vecinos, aterrados, salían corriendo a las escaleras, mientras otros intentaban refugiarse en sus pisos con la esperanza de que el fuego no llegara hasta ellos.
Servicios de emergencia
Los bomberos llegaron al lugar en cuestión de minutos. Dentro del edificio actuaban dos equipos: uno se encargaba de extinguir el fuego y buscar al residente desaparecido, mientras el otro revisaba las escaleras para asegurar que nadie quedara atrapado. En total, participaron ocho dotaciones de bomberos. Al mismo tiempo, patrullas de policía se acercaron al edificio para investigar las causas del incendio y realizar los trámites necesarios.
El personal del Servicio de Emergencias Médicas (SEM) atendió a ocho personas afectadas. Una de ellas fue trasladada al Hospital de Bellvitge, mientras que las demás recibieron asistencia en el lugar y pudieron regresar a sus casas. Psicólogos trabajaron con quienes sufrieron un fuerte estrés. El arquitecto municipal evaluó el estado del edificio, y los servicios sociales se encargaron de realojar a quienes no podían volver a sus viviendas.
Incendio en Constantí
Mientras las emociones seguían a flor de piel en L’Hospitalet, en Constantí, en la provincia de Tarragona, se activó una nueva alarma. Un incendio se desató en el cuarto piso de un edificio en la calle Horts. Las llamas se propagaron rápidamente por la fachada hasta los pisos superiores. Los vecinos quedaron atrapados: algunos salieron a los balcones, otros subieron al tejado esperando ser rescatados.
Cuando los bomberos llegaron al lugar, vieron a personas haciendo señales desde las ventanas y la azotea. Con una escalera automática lograron evacuar a dos personas del quinto piso y a otras dos de la terraza en el techo. El resto de los vecinos quedaron confinados en sus viviendas, donde lograron evitar el humo y el fuego. Lamentablemente, en uno de los pisos fue hallado sin vida un hombre de 54 años.
Consecuencias y preguntas
Ambos incidentes dejaron tras de sí no solo viviendas destruidas, sino también muchas vidas marcadas en una sola noche. En L’Hospitalet, algunos vecinos no han podido regresar a casa y han tenido que buscar refugio temporal. En Constantí, los vecinos rescatados aún no superan el horror vivido.
Los incendios en viviendas siempre son una tragedia, pero cuando hay vidas perdidas, queda claro que la prevención y la rápida intervención de los servicios de emergencia no solo son una cuestión de seguridad, sino de supervivencia. Esta vez, los equipos de emergencia actuaron con la máxima rapidez, pero lamentablemente no todos pudieron ser salvados. Las causas del incendio y si la tragedia pudo haberse evitado siguen siendo una incógnita. Y, sinceramente, nadie quiere que historias como esta se repitan.












