
La atención hacia España por parte de las instituciones europeas se ha intensificado notablemente: dos delegaciones del Parlamento Europeo llegaron al país para examinar el estado de la democracia y evaluar las consecuencias del cierre de la central nuclear de Almaraz (Almaraz). Este hecho podría influir en la percepción de España dentro de la UE y afectar ámbitos clave como el sistema judicial, la energía y el medio ambiente.
La primera misión, perteneciente a la comisión de libertades civiles, justicia y asuntos internos, se centró en la independencia de los tribunales, la separación de poderes y la corrupción. España se encuentra así bajo especial vigilancia, junto con Hungría y Eslovaquia. La segunda delegación, de la comisión de peticiones, analizó el impacto económico y medioambiental del cierre de la central nuclear, así como los retos en la gestión de la fauna silvestre en el Parque Nacional de Cabañeros (Cabañeros) tras la prohibición de la caza.
Conflicto político
La decisión del Gobierno de España, encabezado por el presidente Pedro Sánchez (Pedro Sánchez), de no reunirse con los representantes del Parlamento Europeo desató una ola de críticas. Esta negativa al diálogo se entendió como una falta de voluntad para abordar asuntos delicados, alimentando las comparaciones con otros países bajo el estricto escrutinio de Bruselas. También se cancelaron encuentros con ministros clave, lo que avivó aún más el debate sobre la transparencia y la apertura del poder.
No obstante, la delegación logró mantener conversaciones con representantes del sistema judicial, incluidos miembros del Consejo General del Poder Judicial, del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional, así como con la nueva fiscal general Teresa Peramato. La agenda también incluyó encuentros con asociaciones de jueces, fiscales, organizaciones civiles y el Consejo Informativo de RTVE, aunque la dirección de la televisión nacional igualmente declinó participar.
Economía y ecología
La segunda misión del Parlamento Europeo se desplazó a la zona de Campo Arañuelo y al parque nacional de Cabañeros. Allí, los diputados se reunieron con alcaldes, autoridades locales y expertos para valorar cómo afectará el cierre de la central de Almaraz al empleo, la economía y la seguridad energética. Se prestó especial atención a la compatibilidad de estas medidas con los objetivos climáticos de la Unión Europea y a los posibles riesgos de interrupciones en el suministro eléctrico, una situación que ya se ha producido en el pasado.
En Cabañeros se debatieron las consecuencias de la prohibición de la caza: agricultores y propietarios de tierras denunciaron el aumento de la población de fauna salvaje, los daños a las cosechas y los riesgos para el ecosistema. Representantes de asociaciones de cazadores y agricultores insistieron en la necesidad de buscar un equilibrio entre la protección de la naturaleza y el control de la población animal para evitar nuevos problemas para la agricultura y el medio ambiente.
Reacciones y consecuencias
Bruselas expresa su preocupación por el incumplimiento de las recomendaciones sobre la reforma del sistema judicial y la lucha contra la corrupción por parte de España. Los informes más recientes de organizaciones internacionales señalan un deterioro de la posición del país en los índices de transparencia e independencia judicial. Esto incrementa la presión sobre Madrid y podría derivar en nuevas exigencias por parte de la UE.
Los temas relacionados con el cierre de centrales nucleares y la gestión de espacios naturales se vuelven cada vez más críticos para las regiones dependientes de estos sectores. Los habitantes locales temen la pérdida de empleos y un descenso en su nivel de vida, mientras que los ecologistas advierten sobre posibles consecuencias negativas para la biodiversidad y el clima.
En los últimos años, el Parlamento Europeo envía con mayor frecuencia misiones a países donde se detectan retrocesos en los estándares democráticos o surgen controversias en torno a reformas medioambientales. Estas inspecciones ya se han realizado en Hungría y Eslovaquia, donde también se debatieron asuntos sobre la independencia judicial y la protección de los derechos ciudadanos. En España, la situación se complica por la combinación de desacuerdos políticos y graves problemas sociales vinculados a la energía y la gestión de los recursos naturales.












