
Las audiencias sobre la tragedia de DANA en el Congreso de los Diputados se convirtieron en uno de los temas más comentados de la semana. La sociedad española volvió a enfrentarse a la cuestión de cómo reaccionan los políticos ante catástrofes que han costado cientos de vidas. Esta vez, la atención se centró no solo en el fondo del debate, sino también en la forma en que transcurrió.
En el centro de la polémica estuvo Alberto Núñez Feijóo, líder de una de las principales fuerzas políticas del país. Su intervención estuvo marcada por tensos enfrentamientos con representantes de otros partidos, lo que desató una oleada de emociones en la sala. Los diputados de ERC y Bildu reaccionaron con especial vehemencia, elevando aún más la tensión general.
Reacción de la prensa
Los periodistas que seguían el desarrollo de las audiencias tampoco permanecieron al margen. Uno de los comentarios más destacados se escuchó en la televisión nacional. El presentador de un programa en TVE, al observar lo sucedido, resumió su opinión en solo dos palabras que rápidamente se viralizaron en redes sociales. Su valoración sonó a acusación: el debate se había convertido en un espectáculo, donde las víctimas fueron lo que menos se mencionó.
El presentador señaló que, en lugar de analizar las causas y consecuencias de la tragedia, los participantes de la audiencia se enfrascaron en reproches mutuos y disputas políticas. Según él, la discusión estuvo llena de todo tipo de temas menos del verdadero objetivo: honrar la memoria de las víctimas y encontrar soluciones para evitar catástrofes similares en el futuro.
Enfrentamientos políticos
Especial atención generaron los duelos verbales entre Feijóo y miembros de la oposición. Durante las audiencias no solo se debatieron asuntos relacionados con DANA, sino también temas alejados de la tragedia. En cierto momento, incluso se mencionó la organización terrorista ETA, lo que desconcertó a parte de los presentes. Algunos observadores interpretaron esto como un intento de desviar la conversación y evitar debatir los problemas reales.
Expertos señalaron que esta táctica suele emplearse para reforzar posiciones políticas, pero en esta ocasión tuvo el efecto contrario. En lugar de mejorar su imagen, los participantes en la audiencia recibieron críticas por la falta de respeto hacia la memoria de las víctimas y sus familias.
Repercusión social
La reacción social no se hizo esperar. En redes sociales y en las páginas de los principales medios aparecieron decenas de comentarios condenando la actitud de los políticos. Muchos usuarios manifestaron su decepción porque el debate sobre la tragedia se haya convertido en un terreno para disputas políticas y no en la búsqueda de soluciones y apoyo a los afectados.
Algunos especialistas consideran que este tipo de incidentes socava la confianza en las instituciones y alimenta la frustración ciudadana con el sistema político. Al mismo tiempo, estos hechos abren el debate público sobre la manera en que deben desarrollarse las audiencias en asuntos que afectan la vida y el destino de las personas.
Contexto y consecuencias
Las audiencias sobre DANA recordaron la tragedia ocurrida el 28 de octubre de 2024, que se cobró la vida de 230 personas. En aquel momento, el país quedó conmocionado por la magnitud del desastre y la rapidez con la que el fenómeno arrasó barrios enteros. Las preguntas sobre cómo se podrían haber evitado consecuencias tan graves siguen aún sin respuesta.
En los últimos años, España se ha enfrentado en varias ocasiones a catástrofes naturales que se han convertido en tema de intensos debates políticos. Tras cada uno de estos acontecimientos, la sociedad reaviva la discusión sobre la necesidad de reformas y de una mayor responsabilidad por parte de las autoridades. Sin embargo, como dejaron claro las recientes audiencias, las discrepancias políticas a menudo dificultan el diálogo constructivo y la búsqueda de soluciones reales.
Al recordar catástrofes recientes, muchos señalan que la reacción de las autoridades y los políticos rara vez ha sido unánime. En 2023 una situación similar surgió tras la inundación en Andalucía, cuando el debate parlamentario también estuvo marcado por reproches mutuos y evasión del problema principal. Ejemplos como este refuerzan la sensación de que para lograr cambios reales no solo se necesita voluntad política, sino también respeto por la memoria de las víctimas.












