
El dron australiano MQ-28 Ghost Bat, desarrollado por la división de Boeing, se prepara para su primer lanzamiento de prueba de un misil aire-aire AIM-120. Este paso marca el inicio de una nueva fase del proyecto, en la que el dron tendrá por primera vez la capacidad de emplear armamento real en condiciones auténticas.
El programa MQ-28, iniciado por encargo de la Real Fuerza Aérea Australiana (RAAF), ya ha superado un extenso ciclo de pruebas con ocho prototipos. Actualmente, el proyecto atrae no solo el interés de los militares australianos, sino también de posibles clientes internacionales, incluidos la Marina de Estados Unidos y Polonia. Según la compañía desarrolladora, en las próximas semanas el aparato será utilizado en pruebas en el Woomera Range Complex, situado en el sur de Australia.
Se prevé que durante el test el dron intente derribar un objetivo aéreo real, acercándose al máximo a condiciones de combate. Se pone especial atención en cómo el MQ-28 detectará y seguirá la amenaza, ya que el aparato destaca por su gran modularidad y capacidad para portar diferentes tipos de sensores y armamento. Los detalles exactos del escenario de pruebas aún no han sido revelados, pero se sabe que el dron podrá adaptarse a diversas tareas gracias a sus módulos intercambiables.
Si el lanzamiento tiene éxito, el MQ-28 Ghost Bat se convertirá en el primer dron del mundo de la clase CCA (Collaborative Combat Aircraft) en emplear un misil AIM-120 en una prueba real de campo. Este acontecimiento podría convertirse en un hito para el desarrollo de sistemas no tripulados diseñados para operar junto a cazas pilotados.
Anteriormente, representantes de Boeing indicaron que las pruebas con armamento podrían tener lugar a finales de 2025 o principios de 2026. Sin embargo, la aceleración del programa y el interés mostrado por fuerzas militares extranjeras han adelantado la preparación para esta fase. Si tiene éxito, el MQ-28 demostrará no solo su capacidad de combate, sino también su potencial para integrarse en las fuerzas aéreas modernas de distintos países.
El proyecto Ghost Bat fue concebido desde el principio como una plataforma versátil, capaz de realizar una amplia variedad de tareas, desde misiones de reconocimiento hasta ataques contra objetivos aéreos y terrestres. Su diseño modular permite cambiar rápidamente el equipamiento y el armamento, lo que convierte a la aeronave en una herramienta flexible para las operaciones militares contemporáneas.
Las pruebas en el polígono de Woomera serán una etapa clave en el desarrollo de las tecnologías no tripuladas de Australia y podrían influir en la forma en que los ejércitos internacionales emplean drones. El exitoso lanzamiento del misil AIM-120 desde el MQ-28 abrirá nuevas oportunidades para futuros avances en sistemas de combate autónomos.












