
En lo más profundo de la Comunidad Valenciana, lejos de las bulliciosas playas y los grandes núcleos turísticos, se esconde una de las obras más impresionantes de la ingeniería romana en España. Esta infraestructura milenaria sorprende por su envergadura, el cuidado diseño de su recorrido y su perfecta integración en el agreste paisaje natural. Aunque la mayoría de los viajeros suele asociar este tipo de monumentos a otras regiones, es la tierra valenciana la que alberga el acueducto considerado con razón el mayor del país.
Se trata del acueducto de Peña Cortada, una infraestructura hidráulica del siglo I d.C. declarada Bien de Interés Cultural. Su recorrido, con tramos que suman un total de 28 kilómetros, atraviesa los municipios de Chelva, Calles y Domeño. No son simples ruinas, sino un complejo sistema que combina puentes de arcos, túneles excavados en la roca y galerías, mostrando el alto nivel técnico alcanzado por los ingenieros romanos hace casi dos mil años.
Una maravilla de la ingeniería antigua
Entre los elementos más impresionantes de la construcción destacan el puente sobre el barranco Rambla de Alcotas y el puente sobre el Barranco del Gato. Sin embargo, el acueducto debe su nombre a su elemento principal: una enorme grieta en la roca, conocida como Peña Cortada (“Roca Cortada”). Después de ella sigue una estrecha galería excavada directamente en la montaña, por la que hoy en día cualquier persona puede transitar. Este tramo es un testimonio elocuente del esfuerzo titánico realizado para construirla.
Cabe destacar el puente que cruza el barranco Cueva del Gato. Sus arcos, alineados sobre soportes escalonados, se elevan hasta 33 metros de altura y alcanzan una longitud de 36 metros. La estructura fue construida utilizando la técnica opus quadratum, característica de la arquitectura monumental romana, donde se empleaban bloques de piedra perfectamente encajados. Es justamente este equilibrio entre la ingeniería civil y la naturaleza salvaje lo que convierte el conjunto en una visita obligada para todos los interesados en la ingeniería hidráulica de la Antigüedad.
Ruta para viajeros
Hoy en día, el acueducto de Peña Cortada no es solo un sitio arqueológico, sino también parte de varias rutas de senderismo bien señalizadas. La más popular, la PR-CV 92, inicia en la localidad de Calles y permite a los visitantes apreciar en toda su magnitud esta impresionante obra. Los turistas pueden recorrer antiguos túneles, caminar por el canal donde antaño fluía el agua y adentrarse en galerías cuyos muros aún conservan las huellas de las herramientas de los antiguos constructores.
La ruta es de dificultad media y adecuada para personas con una condición física básica, incluidas familias con niños. No obstante, es importante tener en cuenta que algunos tramos recorren senderos estrechos junto a acantilados, por lo que se recomienda precaución. Es imprescindible llevar calzado de montaña cómodo y suficiente agua, especialmente en primavera y verano. Recorrer el acueducto no solo ofrece un viaje al pasado, sino también vistas inolvidables de paisajes mediterráneos y profundos cañones.
Entorno cultural
El valor añadido de este lugar reside en su proximidad a pintorescos municipios como Chelva, con su trazado medieval y barrios históricos, o Calles, donde se conserva la arquitectura rural del siglo XVIII. Visitar estos pueblos permite sumergirse en el contexto cultural de la región y complementar la experiencia del recorrido por el antiguo acueducto. Todo esto convierte a Peña Cortada en uno de los mayores tesoros arqueológicos de la Comunidad Valenciana y en una parada imprescindible para quienes buscan en un solo lugar historia, paisajes y turismo activo.
Por cierto, el legado romano en España es increíblemente rico y no se limita solo a los acueductos. Por todo el país se conservan teatros, anfiteatros, templos, calzadas y puentes, testimonio de la profunda influencia del Imperio Romano en la península ibérica. Ciudades como Mérida (Extremadura), Tarragona (Cataluña) y Segovia (Castilla y León) son verdaderos museos al aire libre. El estatus de «Bien de Interés Cultural» representa la máxima protección del patrimonio histórico en España y se concede a los monumentos arquitectónicos y arqueológicos más destacados.












