
Las Islas Canarias son conocidas desde hace tiempo no solo por sus paisajes únicos, sino también por sus numerosos misterios. Uno de los más célebres es la historia de la enigmática isla de San Borondón, que según la leyenda aparece y desaparece en el océano Atlántico. Durante más de siete siglos, esta leyenda ha cautivado la imaginación de los habitantes de España y de investigadores de todo el mundo.
Por lo general, el archipiélago canario está asociado con ocho islas: Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote, Fuerteventura, La Palma, La Gomera, El Hierro y La Graciosa. Sin embargo, en los relatos populares aparece una novena — San Borondón. Los lugareños aseguran que puede divisarse en el horizonte, pero nadie ha logrado pisar su tierra.
La primera mención de esta misteriosa isla apareció en el siglo XIII en el famoso mapa mundi de Hereford (Hereford), donde estaba señalada como San Brand. Según estos datos, si la isla existiera, sería una de las más grandes de la región: supuestamente tendría 480 kilómetros de largo y 155 kilómetros de ancho. A pesar de su imponente tamaño, ninguna expedición ha conseguido encontrarla realmente.
El nombre de la isla está vinculado al monje irlandés del siglo VI, Brandán el Navegante (San Brandán), quien, según las crónicas medievales, desembarcó un día en una tierra desconocida en medio del océano. Sin embargo, justo cuando él y sus compañeros creyeron haber hallado una nueva isla, la tierra desapareció ante sus ojos.
Desde el siglo XVI, el interés por San Borondón solo fue en aumento. A lo largo de los años se organizaron expediciones para encontrar la isla misteriosa. A finales del siglo XV, Fernando de Viseu, familiar del famoso navegante portugués Enrique el Navegante, emprendió su búsqueda. En 1570, el regente de la Real Audiencia, Hernán Pérez de Grado, afirmó haber llegado a las costas de la isla, pero parte de su tripulación desapareció sin dejar rastro. El marinero portugués Pedro Vello contó que consiguió desembarcar en San Borondón; sin embargo, debido al mal tiempo, tuvo que abandonar la isla, dejando a dos personas en la costa. En 1604, Gaspar Pérez de Acosta y el monje Lorenzo de Pinedo regresaron con las manos vacías, asegurando que solo vieron nubes en el horizonte. El último intento oficial se realizó en 1721, cuando Gaspar Domínguez, vecino de Santa Cruz de Tenerife, lideró una expedición que tampoco tuvo éxito.
Los escépticos consideran que los numerosos reportes sobre la aparición de la isla pueden explicarse por fenómenos atmosféricos. Algunos investigadores creen que se trata de espejismos causados por la refracción de la luz, o de densas nubes que a veces parecen tierra. También existe la hipótesis de un volcán submarino que podría emerger temporalmente sobre la superficie del mar y luego volver a desaparecer bajo el agua.
A pesar de todos los intentos por resolver el enigma de San Borondón, en 2025 esta isla sigue siendo uno de los grandes misterios de Canarias y de toda España. La leyenda sigue viva, atrayendo la atención de turistas, investigadores y amantes de lo misterioso.












