
La mañana del lunes en el sur de Cataluña comenzó con intentos de evaluar las consecuencias de la devastadora tormenta Alice. Durante la noche, las calles de ciudades y pueblos quedaron cubiertas por una gruesa capa de barro, y en las carreteras se acumularon montones de piedras y escombros. Los vecinos aún no se han recuperado de lo vivido, ya que el temporal golpeó con especial fuerza la tarde del domingo.
Como resultado de las intensas lluvias, ríos y barrancos se desbordaron, lo que provocó el aislamiento de algunas localidades. Por ejemplo, Ulldecona quedó completamente incomunicada, mientras que en Godall, Santa Bàrbara, la Galera y la Ràpita las calles se convirtieron en torrentes. En la autopista AP7, a la altura de Freginals, quedaron atrapados en el agua unos dos mil vehículos y más de mil personas tuvieron que refugiarse en polideportivos y centros de ayuda temporales.
Las autoridades de Cataluña señalan que, a pesar del alto número de llamadas a los servicios de emergencia y las operaciones de rescate realizadas, no se han registrado víctimas ni desaparecidos. No obstante, los daños han sido considerables: campos inundados, carreteras destruidas y vehículos dañados. En algunas zonas se declaró el nivel máximo de alerta y se recomendó a los vecinos no salir de casa y mantenerse alejados de las zonas bajas.
El tráfico ferroviario entre Barcelona y Valencia está completamente suspendido, y la circulación en la autopista AP7 cerca de Amposta permanece cortada. Persisten problemas en otras vías, incluidas la C12, la N340 y varias rutas locales. El lunes se cancelaron las clases en las escuelas de Montsià, así como en Baix Ebre, Ribera d’Ebre, Terra Alta y Baix Camp. La Universitat Rovira i Virgili (URV) también ha suspendido temporalmente su actividad, y en los centros de salud se han aplazado todas las citas no urgentes.
El presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, canceló todos los actos programados y se trasladó a las zonas afectadas para coordinar la labor de los servicios de emergencia. El sur de la provincia de Tarragona sigue en alerta naranja: los meteorólogos no descartan nuevas lluvias intensas que podrían dejar hasta 40 litros por metro cuadrado en una hora. Se espera que el frente de tormentas se desplace a lo largo del día hacia la costa de Barcelona y Girona.












