
Cataluña vuelve a estar en el epicentro de la adversidad natural: la tormenta Harry, que azota desde el fin de semana, hoy solo gana intensidad. Las zonas más afectadas son el noroeste y la franja costera. El mar Mediterráneo está completamente agitado: la altura de las olas ya supera los cuatro metros y en algunos puntos podría alcanzar hasta siete. Las autoridades no ocultan su preocupación: la situación en la costa es crítica y las medidas de respuesta se están implementando de inmediato.
Por la mañana, los vecinos de los municipios costeros recibieron mensajes de alerta en sus teléfonos móviles. El sistema Es-alert se activó en las ciudades y pueblos de Baix Llobregat, Barcelonès, Maresme, Selva, Montsià y Baix Ebre. Las autoridades piden a la ciudadanía que no se acerque al mar y extreme las precauciones. Barcelona ha declarado el estado de emergencia: el acceso a los espigones está cerrado y la Guardia Urbana patrulla las playas. Cinco kilómetros de litoral se encuentran vigilados las 24 horas, y no es una exageración.
Medidas de emergencia
A las 10 de la mañana, el Centro de Coordinación de Cataluña (CECAT) reunió al comité técnico de emergencias. La agenda: evaluar los riesgos y adoptar nuevas medidas para proteger a la población. Según la subdirectora de Protección Civil, Imma Solé, la tormenta Harry ha generado cuatro amenazas simultáneas: lluvias torrenciales, nevadas, fuerte oleaje y aludes. Cada una exige atención específica y actuaciones perfectamente coordinadas.
La situación en Empordà genera especial preocupación, ya que las lluvias no cesan y el nivel del agua en ríos y arroyos aumenta rápidamente. Los meteorólogos advierten que en las montañas por encima de los 1.400 metros se espera hasta medio metro de nieve fresca, e incluso en algunas zonas a 1.100 metros. En Montseny y els Ports, las nevadas pueden provocar un colapso del tráfico. El viento alcanza los 70 kilómetros por hora, lo que agrava aún más la situación.
Riesgo de avalanchas e inundaciones
Protección Civil insiste en recordar que este no es momento para paseos cerca del agua ni para deportes extremos. Toda la zona de los Pirineos está en riesgo de avalanchas, y hasta los excursionistas experimentados pueden quedar atrapados por el temporal. El nivel de agua en ríos y arroyos sigue creciendo por las lluvias y el temporal marítimo, y los hidrólogos no descartan inundaciones localizadas. Cualquier descuido puede acabar en tragedia.
Las autoridades subrayan que, aunque parezca que el peligro ha pasado, la situación puede cambiar en cuestión de minutos. Recordando la catástrofe de 2020, cuando la borrasca Gloria causó daños en toda Cataluña, los servicios de emergencia actúan con la máxima rapidez. Aun así, esto puede no ser suficiente si la ciudadanía ignora las advertencias.
Búsqueda de desaparecidos
La situación se complica aún más por el factor humano. El domingo, una avalancha en el barranco Barranc de Laveja, en el Val d’Aran (Lleida), acabó con la vida de una persona. En este momento, los equipos de rescate siguen buscando a otra persona desaparecida. La operación se desarrolla en condiciones extremadamente adversas: la nieve, el viento y el riesgo de nuevas avalanchas no dan tregua. Cada hora de retraso puede costar vidas.
Las autoridades no lo ocultan: la tormenta Harry representa una dura prueba para la región. Sin embargo, a pesar de todas las dificultades, los servicios de emergencia trabajan al máximo de su capacidad. Cataluña resiste ante la fuerza de la naturaleza, y solo el tiempo dirá si se podrán evitar nuevas tragedias.












