
En los hospitales de Madrid gestionados por la corporación privada Quirónsalud, se intensifica el conflicto entre la dirección y el personal. A pesar de los ingresos impresionantes de la empresa —casi mil millones de euros al año por contratos con el sistema sanitario regional—, médicos y enfermeros aseguran que su trabajo está infravalorado. Se autodenominan «esclavos» y exigen salarios justos y mejoras en las condiciones laborales.
Ayer, en la entrada principal del Hospital de Villalba (Hospital de Villalba), tuvo lugar la primera de una serie de protestas programadas. Cerca de un centenar de empleados se reunieron con pancartas y consignas, expresando su descontento con las políticas de la empresa y de las autoridades regionales. Acusaron a Quirón de que los crecientes beneficios no repercuten en los sueldos del personal. Los manifestantes coreaban: «¡No somos esclavos, somos sanitarios!» y «¡Por una sanidad para todos!».
Diferencias salariales y en las condiciones laborales
Los trabajadores señalan que la brecha entre sus ingresos y los de sus colegas en hospitales públicos es cada vez más notoria. Según explican, una enfermera en una clínica pública suele ganar unos 2.200 euros al mes, mientras que en los centros de Quirón recibe solo 1.400 euros. Los médicos enfrentan una situación similar: 3.500 euros frente a 2.000 euros respectivamente. Además, las condiciones en los hospitales privados son peores: menos complementos por turnos de noche y festivos, mayor carga laboral por empleado y ausencia de pluses por antigüedad.
El problema es especialmente grave en tres hospitales: Villalba, Valdemoro y Rey Juan Carlos (Rey Juan Carlos de Móstoles), donde rige el convenio colectivo del sector privado. En un cuarto centro, la Fundación Jiménez Díaz, formalmente se aplican los estándares públicos, pero al nuevo personal se le ofrecen condiciones propias del sector privado. Esto genera malestar entre los trabajadores, que consideran injusto equiparar su labor a la de pequeñas clínicas privadas.
Incremento de pacientes y sospechas de doble rasero
En los últimos años, el número de pacientes atendidos en estos hospitales ha crecido considerablemente. Por ejemplo, en Villalba, la cifra de pacientes externos pasó de 7.500 a más de 33.000 al año. Esto se debe a las largas listas de espera para pruebas y consultas en la región, lo que lleva a muchos a acudir a los centros de Quirón. Por cada uno de estos pacientes, la empresa recibe un pago adicional del gobierno de Madrid.
Entre los vecinos y trabajadores crece la desconfianza hacia el sistema de asignación de pacientes. Circulan rumores de que se crea una cola separada y más rápida para los pacientes “externos”, mientras que los residentes locales tienen que esperar más tiempo. Algunos pacientes denuncian que son derivados a otras clínicas para operarse, donde, según creen, la empresa obtiene aún más beneficios.
Respuestas de la empresa y previsión de nuevas protestas
La dirección de Quirónsalud afirma que en los últimos 14 años los sueldos de los empleados han aumentado un 50%, a pesar del encarecimiento de los medicamentos y tratamientos. Sin embargo, representantes del sindicato Comisiones Obreras (CC OO) consideran que estas cifras están sobrestimadas y exigen acuerdos individuales, similares a los que ya existen en otras empresas sanitarias privadas.
El personal señala que en múltiples ocasiones se ha dirigido a las autoridades regionales y a la dirección de la empresa para solicitar una revisión de las condiciones laborales, pero sus peticiones no han recibido respuesta. Tras varios intentos fallidos de negociación, el personal sanitario optó por pasar a la acción. La próxima protesta será frente al hospital Rey Juan Carlos y, tras las vacaciones de Año Nuevo, las movilizaciones continuarán en Valdemoro y Fundación Jiménez Díaz.
Resonancia social y exigencias de cambio
El descontento crece no solo entre el personal, sino también entre los pacientes. Cada vez más personas expresan su preocupación por la calidad y la accesibilidad de la atención médica. Muchos creen que la comercialización de la sanidad está empeorando las condiciones tanto para los médicos como para los usuarios.
Médicos y enfermeros insisten en que su trabajo debe ser valorado justamente y que el sistema sanitario debe seguir siendo accesible y equitativo. Por ahora, a pesar del volumen de negocio millonario de la empresa, los empleados siguen luchando por sus derechos, con la esperanza de que su voz sea finalmente escuchada.












