
En Asturias se ha dictado una sentencia sin precedentes: un vecino local que provocó graves incendios cerca de Oviedo el año pasado pasará ocho años en prisión. Es el fallo más severo por incendio forestal en la historia de la autonomía. El tribunal determinó que las acciones del hombre pusieron en peligro la vida y la salud de decenas de personas, además de causar daños enormes al medio ambiente y a la propiedad.
El acusado, un residente de Llanera de 47 años, lleva casi dos años en prisión. En el momento del delito sufría una grave adicción al alcohol y a las drogas, pero tras su arresto comenzó un proceso de rehabilitación. El tribunal le obligó no solo a pagar cuantiosas indemnizaciones a las víctimas, sino también a continuar con su tratamiento para superar las adicciones.
El incendio que conmocionó a la región
En la noche del 31 de marzo de 2023, el hombre se dirigió en una furgoneta blanca alquilada hacia el monte Naranco. Allí, con un encendedor, prendió fuego a la maleza en dos puntos junto a la carretera, cerca del restaurante Buenos Aires. Aquella noche el nivel de riesgo de incendio era máximo y las llamas se extendieron rápidamente, arrasando casi cien hectáreas. La mitad de esa superficie eran eucaliptales y el resto, otros árboles y matorrales densos.
El fuego no solo arrasó la vegetación, sino que también causó graves daños a propiedades privadas. Se evacuó a vecinos de varias aldeas, resultaron afectados viviendas, instalaciones agrícolas, maquinaria, y murieron animales domésticos. Más de sesenta propietarios de terrenos, así como empresas locales, la iglesia y el ayuntamiento sufrieron pérdidas. Los daños totales, sumados a los costes de extinción, superaron los cuarenta mil euros.
Segundo intento y sus consecuencias
Una hora y media después del primer incendio, el acusado se dirigió a otra zona, en las inmediaciones de Andorsio (Llanera). Allí, volvió a prender fuego a hojas secas junto a la carretera, lo que provocó un nuevo incendio. Esta vez, el fuego arrasó ocho hectáreas y media, destruyendo buena parte de los bosques y matorrales en cuatro parcelas. Los daños medioambientales y los costes de extinción sumaron varios miles de euros adicionales. Por suerte, nadie resultó herido en este caso, pero tanto el ayuntamiento como particulares sufrieron pérdidas.
El tribunal tuvo en cuenta que el acusado reconoció su culpa y aceptó un tratamiento. Sin embargo, una condena tan severa se considera una advertencia para quienes estén dispuestos a poner en riesgo la vida de los demás por sus impulsos. Las autoridades regionales subrayan: este tipo de delitos no quedarán impunes y se compensarán los daños ocasionados a la naturaleza y a las personas, dentro del máximo posible.












