
En 2026, residentes y visitantes de Barcelona se enfrentarán a un cambio significativo: el precio del transporte público subirá. Las nuevas tarifas afectarán tanto a los billetes sencillos como a los abonos, que utilizan la mayoría de los pasajeros. El aumento responde a la necesidad de mantener la infraestructura, tener en cuenta la inflación y continuar con las medidas de apoyo para ciertos colectivos.
El incremento medio de los precios será del 3,5%. Sin embargo, los cambios variarán según el tipo de abono y la zona de la ciudad. Las autoridades aseguran que se mantendrán los descuentos implementados en 2022 para los abonos más utilizados, con el fin de suavizar el impacto en el bolsillo de los usuarios habituales.
Nuevas tarifas
A partir de 2026, el billete sencillo de metro o autobús en Barcelona costará 2,90 euros, lo que supone casi un 10% más que en 2025. Este incremento será especialmente notable para quienes usan el transporte público de forma ocasional. El abono T-Usual, que permite viajes ilimitados durante un mes en la primera zona tarifaria, costará 22,80 euros, 80 céntimos más que antes. Para quienes viven en las zonas más alejadas, dentro de la séptima zona, el precio subirá hasta 67,65 euros.
El abono juvenil T-Jove, válido por tres meses y destinado a menores de 30 años, costará 45,50 euros, es decir, 1,50 euros más que el año anterior. También habrá cambios en el precio del T-Casual, el billete de 10 viajes, que costará ahora 13 euros en la primera zona, 45 céntimos más.
Mantenimiento de los descuentos
A pesar del aumento, las autoridades han decidido mantener el descuento del 50% en los principales abonos. Esto aplica al T-Usual, T-Jove y T-70/90, así como a sus versiones especiales para familias numerosas y monoparentales. Estas medidas de apoyo se introdujeron en 2022 ante el incremento de los precios de la energía y se mantendrán al menos hasta finales de 2026.
Para la continuación del programa de descuentos se destinarán unos 250 millones de euros. La financiación será repartida entre el gobierno central, la Generalitat de Catalunya y los municipios que forman parte del área metropolitana de Barcelona. Así, para la mayoría de los usuarios habituales, el transporte seguirá siendo accesible pese a la subida general de tarifas.
Billete único
En 2026, España introducirá un nuevo billete único de transporte que permitirá viajar en trenes de cercanías, autobuses interurbanos y trenes de media distancia. Su precio será de 60 euros, y para menores de 26 años — 30 euros. Sin embargo, este billete no será válido para el metro ni los autobuses urbanos de Barcelona.
Se prevé que durante el primer semestre el nuevo billete se utilice en paralelo con los abonos habituales. En la segunda mitad del año se integrará en el sistema T-Mobilitat, lo que facilitará su uso para quienes ya están acostumbrados a los servicios digitales.
Transición a billetes digitales
En 2025, Barcelona empezó a dejar de utilizar billetes de papel en favor de los digitales. Actualmente, el billete sencillo ya solo se puede adquirir en formato electrónico y las habituales tarjetas plásticas están quedando atrás. Esta medida forma parte de un amplio programa para modernizar el sistema de transporte de la ciudad.
La transición a los billetes digitales permitirá agilizar el acceso, reducir costes y hacer los viajes más cómodos para los usuarios. Las autoridades aseguran que las nuevas tecnologías no afectarán al precio del billete, sino que mejorarán el servicio.
Carga financiera
El aumento de las tarifas se justifica por la necesidad de compensar el incremento de los costes de mantenimiento de la red de transporte y la inflación. En los últimos años, las administraciones locales y regionales han invertido importantes recursos en el desarrollo de infraestructuras, la modernización de la flota y la implantación de nuevas tecnologías.
El mantenimiento de los descuentos ha sido posible gracias al esfuerzo conjunto de las distintas administraciones. Sin embargo, pese a este apoyo, el incremento de precios puede resultar significativo para algunos usuarios, sobre todo para aquellos que utilizan el transporte esporádicamente y no tienen derecho a bonificaciones.











