
El viernes se firmó en Barcelona un documento clave que pone en marcha la creación de Rodalies de Catalunya, una sociedad conjunta en la que Renfe y el gobierno catalán (Generalitat) trabajarán codo con codo. Esta empresa asumirá la gestión de los servicios ferroviarios de cercanías y regionales, aunque solo a partir de 2027. Hasta entonces, queda un largo proceso de negociaciones, obtención de licencias e implementación de nuevos estándares de seguridad.
La ceremonia de la firma se desarrolló sin excesivo protocolo, pero con plena conciencia del alcance histórico del momento. Por primera vez en décadas, la región tendrá una herramienta real para influir en la calidad del transporte ferroviario. Sin embargo, como advirtió la consejera de Territorio, Sílvia Paneque, no hay que esperar mejoras inmediatas. Lo dijo claramente: «No prometemos milagros».
Estructura y dirección
La nueva compañía estará repartida casi a partes iguales: el 50,1 % de las acciones quedará en manos de Renfe y el 49,9 % de la Generalitat. El capital inicial será de dos millones de euros, con un millón aportado por cada parte. Sílvia Paneque ha sido nombrada presidenta del consejo de administración y Òscar Playà, antiguo responsable del metro de Barcelona, ejercerá como director ejecutivo.
En el consejo de administración participaron representantes de ambas partes. Por parte de Renfe, se integraron altos directivos responsables de finanzas, operaciones y mantenimiento técnico, además de un representante del sindicato UGT. La Generalitat delegó a sus principales expertos en infraestructuras y movilidad, así como a exfuncionarios encargados de las reformas del transporte en la región.
Primeros pasos
Inmediatamente después de la formalización notarial, el consejo de administración celebró su primera reunión. El principal punto del día fue la creación de un grupo de trabajo encargado de preparar la transferencia de competencias y elaborar el plan estratégico de desarrollo. En los próximos meses, será necesario acordar los detalles para que, en 2027, la compañía pueda gestionar plenamente la red ferroviaria de Cataluña.
En su intervención, Paneke destacó que la prioridad actual es construir un sistema de gestión eficiente y establecer una comunicación fluida con los pasajeros. Señaló que cada día se producen incidencias en la línea Rodalies y que la tarea de la nueva estructura no es solo responder a ellas, sino también prevenir que ocurran. «No lanzamos eslóganes ni prometemos resultados inmediatos. Estamos construyendo un nuevo modelo de gestión», subrayó.
Expectativas y realidad
A pesar de las rotundas declaraciones sobre el inicio de una nueva era, la mayoría de los pasajeros difícilmente notarán cambios en los próximos años. El sistema Rodalies lleva tiempo siendo criticado por sus retrasos constantes, fallos técnicos e infraestructuras obsoletas. El nuevo modelo de gestión es más bien una apuesta de futuro que una solución inmediata a los problemas actuales.
Sin embargo, el simple hecho de crear una empresa conjunta ya puede considerarse un avance. Las autoridades catalanas llevaban tiempo exigiendo mayor autonomía en el sector del transporte y ahora tienen la oportunidad de aplicar sus propios enfoques en la gestión de los servicios. No obstante, como demuestra la experiencia de otras regiones, este tipo de reformas rara vez da resultados inmediatos.
Planes para el futuro
Durante los próximos dos años, la compañía se centrará en obtener todas las autorizaciones y licencias necesarias. Solo después de este proceso Rodalies de Catalunya podrá asumir oficialmente la gestión de los servicios ferroviarios. Hasta entonces, la responsabilidad seguirá en manos de Renfe y los pasajeros deberán armarse de paciencia.
Las autoridades aseguran que la nueva estructura permitirá reaccionar más rápido ante incidentes, mejorar la información a los pasajeros y aumentar la transparencia del servicio. Pero por ahora, todo esto sigue siendo un proyecto sobre el papel. Por delante quedan años de intenso trabajo, negociaciones y, posiblemente, nuevos roces entre Madrid y Barcelona.
En cualquier caso, el surgimiento de Rodalies de Catalunya ya se ha convertido en un símbolo de cambio. Cataluña apuesta por sus propias capacidades y ahora mucho dependerá de la eficacia con la que esta nueva compañía logre cumplir sus ambiciosos objetivos. Solo queda observar cómo avanza esta historia y esperar a que las primeras mejoras tangibles lleguen a los usuarios.












