
En Cataluña se agrava la crisis vinculada a la falta de apoyo para personas sin hogar. Según informa El País, las organizaciones sociales de la región señalan que los 30 millones de euros asignados para 2026 solo cubrirán un tercio de la ayuda necesaria. Esta decisión ya ha provocado críticas y preocupaciones ante la posibilidad de que la mayoría de los necesitados quede sin respaldo y la situación en las calles de las ciudades empeore.
Expertos advierten que el sistema de asistencia actual necesita una revisión urgente. Representantes del tercer sector insisten en que, para lograr un cambio real, se necesitan al menos 100 millones de euros el próximo año y aumentar progresivamente esa cifra hasta cuadruplicarla en 2030. Durante una rueda de prensa en Barcelona organizada por Taula d’entitats del Tercer Sector Social de Catalunya, se subrayó que el nuevo modelo de ayuda ya está aprobado, pero su implantación avanza demasiado lento. Las autoridades prometen implementar un plan para combatir la falta de vivienda y los barrios marginales, aunque los fondos destinados no están a la altura de la magnitud del problema.
La verdadera magnitud de la pobreza
Las organizaciones destacan que la situación de sinhogarismo no se limita únicamente a dormir en la calle. También incluye a quienes residen en viviendas peligrosas, hacinadas o temporales, así como a las familias que no pueden asumir el coste del alquiler. Con el aumento de los precios de la vivienda y la renta, cada vez más personas se encuentran en situación de riesgo. Según datos de IDESCAT, alrededor del 25% de los habitantes de Cataluña están al borde de la pobreza y un 15% sufre retrasos habituales en el pago de la vivienda. En 2024, según estimaciones de CETIS, más de 4.700 personas recurrieron a servicios de apoyo, aunque la cifra real de necesitados podría ser considerablemente mayor.
De acuerdo con un estudio encargado por el Departamento de Derechos Sociales, en los dos últimos años el número de personas alojadas en centros y albergues aumentó un 40%, alcanzando a 4.726 personas. Por primera vez, el informe recoge por separado los datos de Cataluña, donde durante la última década ha crecido notablemente la proporción de mujeres entre la población sin hogar, pasando del 12% al 42%. Representantes del tercer sector exigen que las autoridades garanticen un acceso equitativo a la asistencia, independientemente del lugar de residencia, y refuercen la coordinación entre municipios y regiones.
Vulnerabilidad infantil
Paralelamente, la Fundación Pere Tarrés ha destacado el aumento de niños en situación de riesgo. Actualmente, el 36,5% de los menores en Cataluña vive en la pobreza y casi 8.800 niños están bajo la protección del Estado. Más de 5.200 de ellos han sido trasladados a centros especiales tras ser retirados de sus familias. La fundación desarrolla el proyecto Som Veu, que ya ha mostrado resultados positivos: mejora del rendimiento académico y de las relaciones familiares. Sin embargo, la falta de financiación estable pone en peligro la continuidad del programa, y la organización reclama compromisos a largo plazo por parte de las autoridades.
Desafíos sistémicos
Las organizaciones sociales insisten en la urgencia de acelerar la aprobación de la ley contra el sinhogarismo y garantizar el empadronamiento para todos, incluso sin domicilio fijo. Dicho registro permitiría el acceso a la educación, sanidad y servicios sociales, además del reconocimiento legal de los migrantes. Por otro lado, los activistas alertan sobre los perjuicios de la desinformación y los discursos hostiles, que dificultan la resolución del problema a nivel estructural.
La cuestión de la financiación del ámbito social y del apoyo a los colectivos vulnerables se vuelve cada vez más urgente, no solo en Cataluña sino en toda España. Como se debatió recientemente en un reportaje sobre las disputas en torno al reparto de fondos presupuestarios entre regiones, las discrepancias entre el sector empresarial y las autoridades pueden influir en el futuro de la política social del país.
En los últimos años, España enfrenta un aumento en el número de personas sin hogar, especialmente en las grandes ciudades. En 2025, ya se registraron protestas similares de organizaciones sociales en Madrid y Valencia, que exigían un mayor financiamiento y un cambio en el enfoque de distribución de ayudas. En Barcelona, se han realizado varias movilizaciones en apoyo al derecho de empadronamiento para las personas sin techo. El tema de la pobreza infantil sigue siendo prioritario: en 2024, varias fundaciones se unieron para lanzar programas conjuntos de apoyo a familias con niños. Estos acontecimientos evidencian que el problema requiere soluciones integrales y compromisos a largo plazo por parte del Estado.












