
Desde el 12 de agosto de 2025, en España ha entrado en vigor un nuevo procedimiento de tasación inmobiliaria, que exige la presentación de un Certificado de Eficiencia Energética (CEE) vigente para formalizar hipotecas, ventas o refinanciaciones de viviendas. Ahora, este documento es obligatorio para realizar la tasación oficial del inmueble, convirtiéndose en un paso clave en el proceso de obtención de un préstamo hipotecario.
Según los nuevos requisitos, tanto el tasador como el banco deben verificar que la propiedad disponga de un certificado CEE actualizado. Sin este documento, no se puede completar el procedimiento de tasación, lo que impide tramitar una hipoteca o realizar una operación de compraventa. Esta norma se aplica tanto a inmuebles nuevos como a edificios ya construidos.
Para las viviendas terminadas es necesario presentar un certificado de eficiencia energética registrado. En el caso de edificios en construcción o en proyecto, se requerirá no solo el certificado en sí, sino también una confirmación de que los documentos se han presentado en el registro correspondiente. Todos los datos deben coincidir para evitar retrasos o el rechazo de la operación.
Anteriormente, el certificado energético solo era obligatorio en las ventas de inmuebles y el comprador podía renunciar a su presentación. Ahora, el vendedor debe contar con este documento antes de iniciar el proceso de tasación, ya que influye en el valor final del inmueble y es obligatorio para todas las partes de la operación.
El certificado de eficiencia energética refleja cuánta energía consume una vivienda durante un uso estándar y determina su clase en una escala que va desde la A (más eficiente) hasta la G (menos eficiente). El documento también incluye recomendaciones para mejorar la eficiencia energética, lo que puede ser útil para los futuros propietarios.
Hasta hace poco, solo podían emitir estos certificados los profesionales con formación universitaria relevante, como arquitectos o ingenieros habilitados para proyectar y dirigir obras. Sin embargo, el Gobierno consideró que estas restricciones eran excesivas y no suficientemente eficaces para mejorar la calidad de los servicios en el mercado.
Según las nuevas normas, ahora pueden tramitar estos certificados otros especialistas que hayan completado la formación necesaria y acreditado su cualificación. Para ello, basta con registrar la solicitud correspondiente en las autoridades de las comunidades autónomas, lo que otorga derecho a trabajar en todo el país. Este cambio está dirigido a aumentar la competencia y hacer que los servicios de certificación sean más accesibles.
En el documento publicado en julio de 2025 se aclara que, para obtener la condición de especialista competente, se tienen en cuenta tanto la educación superior como la formación profesional o la posesión de un certificado específico. Antes de iniciar la actividad, es necesario presentar una declaración de cumplimiento de los requisitos, lo que simplifica el proceso de acceso al mercado.
La introducción de las nuevas normas está relacionada con los esfuerzos por aumentar la eficiencia energética del parque de viviendas y con el objetivo de hacer el mercado inmobiliario más transparente. Ahora, tanto los compradores como los bancos podrán evaluar de antemano no solo el precio de la vivienda, sino también los costos operativos, lo que resulta especialmente relevante en un contexto de incremento en los precios de la energía.
Los expertos recomiendan a quienes planean comprar o vender un inmueble utilizando hipoteca que verifiquen previamente la existencia de un certificado CEE vigente. La ausencia de este documento puede provocar retrasos o incluso la cancelación de la operación, ya que sin él el tasador no podrá elaborar el informe necesario para el banco.
De este modo, los nuevos requisitos hacen que el proceso de formalización de operaciones inmobiliarias sea más estructurado y transparente, además de fomentar el desarrollo del mercado de viviendas energéticamente eficientes en España.












