
España se prepara para una importante novedad: las grandes empresas que operan en el país estarán obligadas a atender a sus clientes en catalán. Esta decisión es resultado de los acuerdos entre la fuerza política Junts per Catalunya y el gobierno de Pedro Sánchez. Próximamente, se prevé incorporar las enmiendas correspondientes a la ley que regula la atención al cliente.
Los cambios afectarán a las empresas con más de 250 empleados o con un volumen de negocios anual superior a 50 millones de euros. Las nuevas normas se aplicarán a organizaciones que prestan servicios básicos como electricidad, gas, abastecimiento de agua, comunicaciones, transporte, servicios postales, así como a entidades financieras y aseguradoras, compañías aéreas y plataformas digitales.
La esencia de los cambios es que ahora el derecho del consumidor a utilizar la lengua catalana quedará recogido a nivel legislativo. Las empresas, incluso si su sede central está fuera de Cataluña, estarán obligadas a responder a consultas y reclamaciones de los clientes en catalán, siempre que la solicitud se haya realizado en ese idioma. Esto se aplicará tanto a la comunicación oral como escrita.
Entre las enmiendas acordadas se incluye la formación obligatoria del personal que atiende a clientes en los idiomas oficiales de las autonomías. Además, el anterior requisito de responder, como mínimo, en castellano, se sustituye por la obligación de utilizar el idioma en el que el cliente se haya dirigido a la empresa. De este modo, es el consumidor quien elige el idioma de comunicación y la empresa debe adaptarse a su elección.
Estos cambios han sido posibles después de que los representantes de Junts hayan dejado claro al Gobierno en varias ocasiones que su cooperación futura depende de que se tengan en cuenta los intereses de Cataluña. En las últimas semanas, los líderes del movimiento, entre ellos Carles Puigdemont y Jordi Turull, han destacado la importancia de mantener posiciones unificadas de los socialistas en Madrid, Barcelona y en las negociaciones en Suiza. La reunión de los diputados de Junts en Waterloo, en la que participaron figuras clave del partido, sirvió como plataforma para debatir nuevas estrategias y coordinar posturas.
La introducción de estos nuevos estándares lingüísticos para los negocios podría sentar un precedente para otras regiones del país donde también existen lenguas oficiales. Se espera que el proyecto de ley sea examinado próximamente y que las empresas comiencen a prepararse para los cambios en la atención al cliente.












