
En la pequeña localidad de Villamanín (provincia de León) se ha desatado una intensa polémica en torno al primer premio de la Lotería de Navidad El Gordo. La comisión local de fiestas, integrada principalmente por jóvenes del pueblo, vendió por error más participaciones de las que correspondían a los décimos ganadores realmente adquiridos. Como resultado, más personas tienen boletos premiados de los que existían en realidad, y el importe de los premios ‘extra’ alcanza los 4 millones de euros.
La tarde del viernes casi todos los participantes en la lotería —alrededor de un centenar— se reunieron en el centro de mayores. En el orden del día solo había una cuestión: cómo repartir de forma justa el premio entre todos aquellos que compraron participaciones. Se propuso reducir cada participación en un 10%, de modo que todos pudieran recibir un pago, aunque reducido, pero real. La cuantía máxima por participación era de 80.000 euros, pero tras realizar el nuevo cálculo, esta cantidad se reducirá considerablemente.
Desacuerdos y tensión
Sin embargo, no todos aceptaron este compromiso. Incluso si la comisión pusiera en común su propio décimo y sus premios individuales, solo se cubriría la mitad de los cuatro millones reclamados. Al final, cada uno recibiría unos 2.400 euros en lugar de las decenas de miles que esperaban. Algunos asistentes expresaron abiertamente su desconfianza hacia la comisión, afirmando que no creen en los cálculos presentados y que están dispuestos a acudir a los tribunales si no obtienen la cantidad íntegra.
Al mismo tiempo, algunos vecinos mostraron empatía hacia los organizadores. Muchos recordaron que los miembros de la comisión son jóvenes, algunos incluso menores de edad, y que su error no fue intencionado. Subrayaron que los chicos ya ofrecieron devolver sus premios por el bien común, y no se les puede exigir más.
Crisis en una pequeña comunidad
El debate duró cuatro horas y estuvo marcado por gritos, lágrimas e incluso ataques de pánico. Algunos de los jóvenes organizadores no soportaron la presión: uno de ellos se sintió tan mal que incluso vomitó, tal fue la carga de esa noche. En el pueblo, donde viven menos de cien personas, la alegría del premio pronto dio paso a la división: unos apoyan a la comisión, otros la acusan de engaño y exigen total transparencia.
Los más calmados recordaron que, hasta ayer, nadie contaba con un golpe de suerte así, y que si no fuera por la iniciativa de la comisión, no habría habido premio. Llamaron a buscar un compromiso y ayudarse mutuamente, para que la fiesta no se convierta en un conflicto interminable.
Postura oficial
La comisión organizadora de las fiestas emitió un comunicado oficial reconociendo el error en el reparto de los premios y pidiendo disculpas a los afectados. El documento subraya que no hubo ningún engaño y que todas las acciones se debieron a la inexperiencia y sin mala intención. Los organizadores destacaron que la mayoría de los residentes les apoyó y comprendió la situación.
En el comunicado también se señala que la comisión está dispuesta a renunciar a sus premios para que el mayor número posible de personas reciba el pago. Actualmente se trabaja en un acuerdo legalmente válido que permita resolver la disputa y evitar los tribunales. La decisión será supervisada por el juzgado para garantizar la transparencia y legalidad del proceso.
En busca de justicia
Ante esta situación, la mayoría de los habitantes de Villamanín prefieren repartir el premio de manera justa, aunque eso implique perder parte del dinero. Lo fundamental es mantener la paz en el pueblo y evitar que un error destruya las relaciones entre vecinos. Muchos subrayan que el apoyo mutuo y la disposición a ceder son más importantes que el dinero, especialmente en una comunidad pequeña como esta.
No todos están de acuerdo aún con la solución propuesta, pero las negociaciones continúan. Los vecinos esperan alcanzar un compromiso que satisfaga a todos y permita preservar la confianza y la ayuda mutua, pese a las dificultades surgidas.











