
En Madrid, tras una larga pausa, vuelve a estar disponible para el público una de las esculturas más importantes del Renacimiento italiano. Se trata de una monumental fuente del siglo XVI que ahora ocupa un lugar destacado en la Galería de las Colecciones Reales. Esta escultura, obra del maestro florentino Giovanni Angelo Montorsoli, fue adquirida en Génova expresamente para embellecer los jardines reales de Felipe II.
Durante más de tres siglos, la fuente decoró los jardines de la Casa de Campo en Madrid, siendo símbolo del gusto artístico y el poder político de la monarquía española. Sin embargo, a finales del siglo XIX, el conjunto escultórico fue desmontado y sus elementos trasladados a distintos lugares históricos y almacenes del Patrimonio Nacional. Solo en los últimos años se ha logrado restaurar la obra y devolverla al espacio museístico.
Durante mucho tiempo se creyó que la fuente fue creada bajo el reinado de Carlos I, ya que estaba coronada por un emblema de águila bicéfala asociado con este monarca. Sin embargo, investigaciones recientes han confirmado que la obra pertenece a la época de Felipe II y formaba parte de un ambicioso programa de renovación de Madrid impulsado por el rey en el siglo XVI.
La fuente es una compleja composición multinivel con cuatro tazones y tres grupos escultóricos. La piscina octogonal inferior está decorada con cabezas de león, máscaras y representaciones de águilas bicéfalas. La columna central está sostenida por tres tritones, y más arriba se encuentran figuras de hombres y niños desnudos que completan el conjunto arquitectónico. A pesar de la pérdida del águila original, la fuente ha conservado su expresividad y sigue siendo un destacado ejemplo de la influencia italiana en el arte español.
Originalmente, la escultura se encontraba en el centro mismo del jardín de la Casa de Campo, donde permaneció desde 1584 hasta 1890. Tras su desmontaje, las piezas fueron repartidas entre el Palacio Real y otros edificios históricos, y a finales del siglo XX, la obra fue restaurada y expuesta temporalmente en Aranjuez. Posteriormente, la fuente volvió a quedar fuera del alcance de los visitantes hasta que fue instalada de manera definitiva en la Galería de las Colecciones Reales en 2023.
Hoy en día, los visitantes del museo pueden contemplar este monumento único, que no solo exhibe la maestría del escultor florentino, sino que también recuerda la época de esplendor de la monarquía española. El regreso de la fuente a la exposición ha sido un acontecimiento relevante para la vida cultural de Madrid y ofrece una nueva perspectiva sobre el legado artístico del Siglo de Oro español.
La exposición en la Galería de las Colecciones Reales destaca la importancia de esta obra para la historia de la capital y de todo el país. La fuente, que combina elementos del Renacimiento italiano y la simbología monárquica española, vuelve a estar disponible para su estudio y admiración, abriendo nuevas páginas en la historia del arte de Madrid.












