
En la Comunidad Valenciana surge una nueva polémica en torno a la educación escolar. Las autoridades locales están considerando revisar el currículum de lengua valenciana para los cursos superiores. La propuesta consiste en eliminar del estudio obligatorio las obras de escritores catalanes y centrarse únicamente en autores vinculados al territorio.
La idea surge en medio de un debate creciente sobre la identidad cultural de Valencia. Las autoridades opinan que esta medida podría fortalecer los rasgos distintivos de la identidad local. Actualmente, los planes de estudio incluyen tanto a literatos valencianos como catalanes. Entre ellos se encuentran nombres reconocidos como Vicent Andrés Estellés, Joan Fuster y Carles Alberola, así como Mercè Rodoreda y Maria-Mercè Marçal, cuyas raíces están en Cataluña.
El clima político en la región es cada vez más tenso. Algunos partidos insisten en una defensa más firme de la lengua y la cultura valencianas, oponiéndose al reconocimiento de la unidad lingüística con Cataluña. Al mismo tiempo, surgen propuestas aún más radicales, como la prohibición del uso del velo islámico o el endurecimiento de las medidas contra la inmigración ilegal.
La cuestión de la reforma del plan de estudios fue debatida en una reunión con representantes de la Real Academia de Cultura Valenciana. Esta organización se ha opuesto durante mucho tiempo a la posición oficial de la Academia Valenciana de la Lengua, que reconoce la afinidad entre los idiomas valenciano y catalán. Para llevar a cabo la iniciativa, sería necesario modificar el Estatuto de Autonomía; sin embargo, los partidarios de la reforma aún no cuentan con la mayoría necesaria en el parlamento. Además, algunas fuerzas políticas exigen la imposición de sanciones contra prácticas que, a su juicio, contravienen los derechos de las mujeres y los valores culturales de la región.
El debate en torno al programa escolar de lengua refleja desacuerdos más amplios sobre el futuro de la política cultural en Valencia. Aún no se ha tomado una decisión definitiva al respecto, pero queda claro que la lucha por la identidad regional ha entrado en una nueva fase.












