
En España ha estallado de nuevo un intenso debate sobre la memoria y la interpretación de los acontecimientos de la Guerra Civil. El motivo fue la cancelación de una conferencia dedicada al tema de 1936, lo que desató una oleada de discusiones entre la sociedad y los expertos. El foco de atención no solo recayó en la anulación del evento, sino también en la formulación del título de la conferencia, que muchos consideraron ofensivo para la memoria de las víctimas.
El periodista y dos veces galardonado con el premio Ondas, Isaías Lafuente, lanzó una dura crítica contra los organizadores. Su posición se hizo pública en medio de la creciente polémica, luego de que el reconocido escritor David Uclés rechazara participar en la conferencia por la presencia de figuras políticas controvertidas. Como resultado, el debate trascendió el propio evento, abarcando cuestiones de responsabilidad histórica y respeto hacia la memoria de los fallecidos.
Reacción de la sociedad
Poco después de la cancelación, los organizadores, entre ellos Arturo Pérez Reverte y Jesús Vigorra, intentaron explicar los motivos de lo sucedido. Pérez Reverte, en sus declaraciones, responsabilizó a grupos radicales de izquierda del boicot del evento y en una columna posterior subrayó que, pese a la existencia de ganadores y perdedores, el país entero sufrió pérdidas irreparables. Según él, España perdió libertad, justicia, progreso, derechos civiles y dignidad — y precisamente esto, en opinión del escritor, es lo que une a todos en la condición de perdedores.
Sin embargo, Lafuente llamó la atención sobre el propio sentido del nombre de la conferencia. Subrayó que la formulación «la guerra que todos perdieron» no solo es incorrecta, sino que también ofende la memoria de quienes realmente sufrieron pérdidas irreparables. En su declaración pública, el periodista comparó este enfoque con un hipotético título dirigido al público alemán: «Holocausto: una herida que todos experimentaron». Esta comparación generó una nueva oleada de debates y polémica en las redes sociales.
Detalles del conflicto
En respuesta a las críticas, algunos participantes del debate señalaron errores técnicos en la redacción del título, asegurando que originalmente debía incluir signos de interrogación: «¿La guerra que todos perdieron?». Según ellos, la ausencia de estos signos se debió a fallos editoriales surgidos tras la renuncia de varios ponentes, entre ellos Antonio Maíllo y el propio Uclés.
Lafuente, por su parte, no profundizó en los detalles formales y afirmó que las discusiones sobre la puntuación no cambian el fondo del asunto. Comentó irónicamente que, si se sigue debatiendo solo sobre signos de puntuación, acabarían organizando una conferencia aparte dedicada exclusivamente a los errores en los títulos de este tipo de eventos.
Contexto histórico
El escándalo en torno a la cancelación de la conferencia ha reavivado el debate sobre cómo debería abordarse en la España actual el tema de las páginas trágicas de su historia. Para muchos españoles, la Guerra Civil sigue siendo una herida abierta, y cualquier intento de generalizar la experiencia de todos los bandos provoca acaloradas controversias. En los últimos años, este tipo de discusiones se han vuelto cada vez más frecuentes, especialmente en un contexto de polarización política e intentos por revisar los relatos históricos.
El aumento del interés por la memoria histórica y la justicia respecto al pasado no es exclusivo de España. En otros países europeos también surgen regularmente debates sobre la mejor manera de hablar de tragedias históricas, preservando el valor del sufrimiento de las víctimas y evitando la distorsión de los hechos. Sin embargo, en España estos conflictos suelen dar pie a intensos debates públicos, donde se enfrentan distintas visiones sobre el pasado y el presente del país.
En los últimos años, en España se han cancelado o aplazado en repetidas ocasiones actos públicos relacionados con temas históricos controvertidos. Las causas han sido tanto la presión de grupos políticos como la disconformidad de los participantes con las fórmulas empleadas o la lista de invitados. Casos similares han ocurrido, por ejemplo, durante los debates sobre la memoria histórica en Andalucía y Cataluña, o al analizar el papel de determinadas figuras políticas en la historia nacional. Cada uno de estos incidentes genera invariablemente una fuerte reacción social y se convierte en motivo de nuevos debates sobre cómo abordar el pasado.












