
En Valencia han comenzado unas audiencias que podrían cambiar la percepción de las tragedias en España. Las familias de las víctimas de la devastadora inundación de octubre de 2024 han podido expresarse por primera vez ante la comisión parlamentaria de Les Corts tras una larga espera. Sus testimonios han reavivado el debate sobre la gestión de las autoridades y la transparencia de la investigación.
Composición compleja de la comisión
La lista de invitados a las audiencias ha generado polémica. Además de los familiares de las víctimas, se convocó a representantes de organizaciones que en el pasado difundieron versiones controvertidas de los hechos. Entre ellos, se encontraba un bloguero conocido por declaraciones provocadoras y por difundir rumores sobre el número de fallecidos. Esta decisión provocó el rechazo de los partidos de la oposición, que consideran que esa mezcla solo aumenta el dolor de las familias y dificulta un análisis objetivo de la tragedia.
Según información de El Pais, el orden de intervención se determinó según la fecha de la solicitud. La primera en tomar la palabra fue una representante de la asociación Liberum, que desde el principio puso en duda los datos oficiales sobre las víctimas. Después intervinieron representantes de otros colectivos, incluidos SOS Desaparecidos y la Asociación de Afectados de Alfafar y Horta Sud, quienes criticaron las actuaciones de las autoridades regionales y exigieron cambios en el sistema de respuesta ante catástrofes.
Voces de los afectados
Especial atención suscitaron las intervenciones de las dos mayores asociaciones de familias de las víctimas. Sus representantes insistieron en repetidas ocasiones sobre la necesidad de que el Gobierno de Valencia reconozca sus errores y asuma responsabilidades. También exigieron transparencia en la investigación y cambios en las políticas de prevención para evitar tragedias similares. Se unieron a ellos activistas que reclaman mejoras en la infraestructura y medidas más eficaces para la prevención de desastres naturales.
Durante las audiencias se discutieron no solo cuestiones de compensación, sino también el aspecto moral: muchos familiares afirmaron que para ellos el reconocimiento y los cambios son más importantes que el apoyo financiero. Esto fue una respuesta a la reciente declaración del presidente del Gobierno de Valencia sobre la asignación de 80.000 euros a las familias de las víctimas. Según los afectados, el dinero no resuelve el problema principal: la falta de responsabilidad y la escasa información sobre las causas de la tragedia.
Repercusión social
El escándalo estalló después de que la comisión invitara a un bloguero que previamente había difundido información falsa sobre el número de víctimas. Su participación provocó duras críticas por parte de la oposición y de las propias familias. Salieron a la luz detalles sobre su comportamiento durante la tragedia, cuando simuló reportajes desde el lugar de los hechos, lo que llevó a su despido. Los diputados de la oposición exigieron mostrar estas imágenes durante la sesión para subrayar la gravedad de dichas acciones.
Al concluir las audiencias, intervinieron representantes de asociaciones que exigen revisar el funcionamiento de todas las estructuras estatales implicadas en la gestión de las secuelas de la inundación. Entre ellos se encontraban tanto quienes perdieron a sus seres queridos como quienes sufrieron daños materiales. Sus demandas se resumen en una sola: cambiar el enfoque en la respuesta ante catástrofes y garantizar una protección real a la ciudadanía.
Contexto y consecuencias
En los últimos años España ha enfrentado varios desastres naturales de gran magnitud que han provocado numerosas víctimas y destrucción. Tras cada uno de estos episodios surgieron dudas sobre la preparación de la infraestructura y la eficacia en la actuación de las autoridades. En 2022, una comisión similar trabajó después de la inundación en Murcia, y en 2023 tras los incendios en Andalucía. Entonces también se señalaron la falta de transparencia y la respuesta lenta. Las nuevas audiencias en Valencia pueden marcar un punto de inflexión para todo el país si logran impulsar cambios reales en el sistema de prevención y gestión de catástrofes.












