
En España siguen saliendo a la luz detalles sobre tramas de corrupción que afectan a las autoridades municipales. En esta ocasión, la atención se centra en Sabadell, donde la investigación del caso Mercurio vuelve a ocupar el primer plano. Un tribunal de Barcelona examina un episodio relacionado con un intento de evasión fiscal por algo más de 1.800 euros, lo que pone de manifiesto que incluso cantidades pequeñas pueden desencadenar escándalos y poner en duda la transparencia de la gestión municipal.
Según datos de El País, en el centro del caso están el propietario del concesionario BMW Sitjas Motor, su asesor fiscal y un constructor que, según se ha descubierto, es familiar del exalcalde Manel Bustos. Los tres admitieron haber participado en una trama que les permitió ocultar al Ayuntamiento la ampliación del taller y así reducir la carga tributaria. Este suceso vuelve a abrir el debate sobre la estrecha relación entre los vínculos personales y las funciones públicas en algunas ciudades españolas.
La trama y sus protagonistas
Los hechos se remontan a 2009, cuando el dueño del concesionario encargó la ampliación del taller a su conocido, el constructor Melquíades Garrido, que entonces presidía la asociación local de constructores. Las obras quintuplicaron prácticamente la superficie del establecimiento, aunque oficialmente estos cambios no constaron durante años en la documentación. Según la investigación, el asesor fiscal propuso confeccionar documentos falsos con fecha anterior para evitar el pago retroactivo de impuestos.
Cuando quedó claro que sería imposible ocultar las modificaciones, los implicados en el esquema intentaron encontrar una forma de legalizar las obras ya realizadas. Para ello, recurrieron a funcionarios municipales, incluyendo a Montserrat Capdevila, quien entonces ocupaba un cargo en el ayuntamiento y actualmente dirige los servicios territoriales de educación en Vallès Occidental. Finalmente, tras varios intentos fallidos de regularizar la situación por vías oficiales, localizaron a un constructor local dispuesto a proporcionar una factura falsa para legalizar la ampliación del taller.
El papel del ayuntamiento
Durante las audiencias se supo que el contacto con representantes municipales se limitó a consultas técnicas, pero el hecho de recurrir a funcionarios para resolver asuntos personales atrajo la atención de los investigadores. Uno de los implicados admitió que intentó averiguar si era posible justificar las obras con albaranes. Sin embargo, ninguno de estos intentos logró legalizar los cambios dentro del marco legal y finalmente se utilizó un documento falso.
El propietario del concesionario y su asesor respondieron brevemente a las preguntas del tribunal, sin negar su culpabilidad. Según informa El País, ambos lamentaron lo sucedido. La fiscalía solicita para ellos penas de hasta dos años de prisión y para Melquíades Garrido y Montserrat Capdevila, penas algo menores. En total, hay diez acusados en esta causa.
Contexto y consecuencias
El caso de las facturas falsas es solo uno de los seis episodios que permanecen abiertos en la investigación Mercurio, iniciada por los Mossos d’Esquadra en 2012. Esta operación ya llevó al encarcelamiento del exalcalde de Sabadell por diversas irregularidades. Actualmente, Manel Bustos sigue siendo investigado en otros dos casos relacionados con un posible abuso de cargo público. Su familiar Melquíades Garrido también está implicado en una causa aparte sobre falsificación de documentos.
Los escándalos relacionados con las autoridades municipales no son inusuales en España. Por ejemplo, hace poco en Castellón, un funcionario se vio obligado a dimitir tras hacerse público que acumulaba numerosas multas sin pagar, lo que generó un intenso debate sobre la confianza en las instituciones locales. Más detalles sobre situaciones similares están recogidos en el reportaje sobre la reciente dimisión en el Ayuntamiento de Castellón.
En los últimos años, en España han aumentado los casos en los que incluso cantidades pequeñas vinculadas a impuestos o tasas municipales acaban en procesos judiciales. Esto refleja la creciente intolerancia social hacia la corrupción a todos los niveles. En 2025, varias ciudades del país abrieron investigaciones contra funcionarios sospechosos de abuso de cargo durante la adjudicación de contratos municipales. Estos procesos evidencian que la atención a la transparencia y la rendición de cuentas en la gestión pública sigue en aumento, y cualquier intento de incumplir la ley, por mínimo que sea el importe, puede acarrear consecuencias graves para los implicados.











