
En España estalla un nuevo escándalo político que podría afectar la percepción de la transparencia en el gobierno y el funcionamiento de los cuerpos de seguridad. Surgen nuevamente preguntas sobre quién y con qué propósito difundió información sensible, situando el tema en el centro del debate público. Las consecuencias del caso pueden impactar no solo a los implicados, sino también al sistema político del país en su conjunto.
El exsecretario de Organización del Partido Socialista (PSOE), Santos Cerdán, declaró ante el tribunal en una causa relacionada con las acciones de Leire Díez, conocida como la “fontanera” del partido. El juez Arturo Zamarriego investiga cómo Díez intentó obtener material comprometedor sobre la Fiscalía Anticorrupción y la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO), con el objetivo, presuntamente, de obstaculizar sus investigaciones.
Reunión sin aviso previo
En abril de 2024, Díez se reunió con Cerdán en la sede central del PSOE en la calle Ferraz. Según Cerdán, no informó del encuentro al entonces presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ya que este se encontraba en pleno período de “cinco días de reflexión” tras el inicio de la investigación contra su esposa, Begoña Gómez. Ese lapso resultó clave para el desarrollo de los acontecimientos.
En la reunión, Díez entregó a Serdán varios documentos, entre los cuales se encontraba un archivo de audio grabado en 2014 por el excomisario José Manuel Villarejo. En la grabación se discute una conversación con Francisco Martínez, quien en ese momento ocupaba el cargo de secretario de Estado de Seguridad por el Partido Popular (PP). En el audio, Villarejo afirma que Sabiniano Gómez, suegro de Sánchez, era propietario de una sauna en la que supuestamente se ofrecían servicios de índole íntima. El propio Villarejo califica este hecho como “políticamente demoledor”.
El papel de Díez y la postura de Serdán
Serdán insistió ante el tribunal en que nunca encargó tareas a Díez, a pesar de que en otras reuniones ella se presentaba como su “mano derecha”. Este aspecto atrajo especialmente la atención de los investigadores, ya que fue a través de Díez como llegó al partido información potencialmente dañina para la reputación de altos cargos.
Desde principios de año, cuando se inició la investigación contra la esposa de Sánchez, el PSOE ha intentado activamente vincular las menciones sobre las saunas del suegro de Sánchez con una supuesta conspiración interna en la policía contra el presidente y su familia. Como prueba, el partido entregó a la Audiencia Nacional el citado archivo de audio en el que Villarejo habla de las saunas. Sin embargo, en los medios aparecieron fragmentos que el partido no incluyó en el expediente: en ellos se menciona que Sánchez se reunió con miembros de la denominada “policía patriótica” tras un almuerzo de su suegro con esas mismas personas.
Dudas y nuevos hechos
El juez del caso Villarejo rechazó la versión de una conspiración, pero confirmó la existencia de vínculos entre Enrique García Castaño, otro miembro del grupo policial, y el suegro del presidente del Gobierno. Estos detalles añadieron aún más incógnitas al ya complejo panorama de los hechos.
Durante el interrogatorio a Serdán se reveló que la entrega de documentos y la grabación de audio tuvo lugar en un periodo en el que la atención pública hacia la familia Sánchez era especialmente intensa. El propio Serdán subrayó que no informó a Sánchez sobre la reunión, ya que este se encontraba ilocalizable por asuntos personales. Este hecho resultó clave para entender por qué la información no llegó a la alta dirección del país a tiempo.
Contexto y consecuencias
El caso de la grabación de Villarejo y los intentos de relacionarlo con una conspiración política no es único en la política española de los últimos años. Se recuerdan episodios en los que la publicación de materiales comprometedores desembocó en dimisiones y revisión de investigaciones. Por ejemplo, en 2023, la filtración de grabaciones relacionadas con un caso de corrupción en una de las autonomías provocó una ola de desconfianza pública hacia las fuerzas de seguridad. Episodios similares ponen de relieve hasta qué punto en España la transparencia y la confianza en el poder son cuestiones candentes, así como la importancia de informar a tiempo a la dirección ante situaciones potencialmente peligrosas.












