
En España estalla otro escándalo que podría afectar la confianza en las instituciones políticas del país. Un tribunal de Madrid ha citado a declarar a dos figuras conocidas: Antonio Hernando, secretario de Estado de Telecomunicaciones, y Santos Cerdán, exsecretario de Organización del PSOE. Su implicación en la investigación está relacionada con una serie de reuniones que mantuvieron en 2024 con la exsocialista Leire Díez, actualmente sospechosa de tramas de corrupción y tráfico de influencias. Las preguntas que hoy resuenan en la sala del tribunal no solo se refieren a vínculos personales, sino también a una posible injerencia en asuntos que afectan a destacados políticos y empresarios.
El juez Arturo Zamarriego busca esclarecer el papel que desempeñaron Hernando y Cerdán en estos encuentros y si estaban al tanto de las acciones de Díez. Sus testimonios pueden ser clave para comprender la profundidad con la que han penetrado las prácticas corruptas en el entorno político del país. La atención sobre el caso aumenta considerando que la investigación comenzó tras una denuncia de una asociación civil y que Díez ya aparece en varias grabaciones de audio donde se discuten acuerdos dudosos e intentos de obtener información comprometedora sobre miembros de las fuerzas de seguridad.
El fondo de las acusaciones
La investigación sospecha que Leire Díez coordinaba sus acciones con el empresario Javier Pérez Dolset y el periodista Pere Rusiñol. Según el tribunal, este grupo intentó acceder a información confidencial de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y de la Fiscalía Anticorrupción. El objetivo era influir en el curso de las investigaciones que podrían afectar los intereses de políticos y empresarios influyentes.
Llamaron especialmente la atención las grabaciones en las que Díez supuestamente ofrece servicios al empresario Alejandro Hamlyn, prometiendo a cambio información capaz de perjudicar a miembros de las fuerzas de seguridad. En uno de los encuentros, celebrado ya en mayo de 2025, según la fiscalía, se trató de un intento de soborno al fiscal Ignacio Stampa. Estos detalles salieron a la luz tras publicaciones en los medios, provocando una ola de denuncias ante los tribunales por parte de diversas organizaciones sociales.
Testimonios y detalles de los encuentros
Durante el interrogatorio, Leire Díez negó su implicación en las grabaciones y declaró que no se reconoce en esas conversaciones. También subrayó que no actuó por encargo del presidente Pedro Sánchez ni del PSOE, aunque admitió dos encuentros con Cerdán en abril de 2024 en la sede de los socialistas en la calle de Ferraz en Madrid. Según explicó, las reuniones tenían un carácter estrictamente periodístico y en ellas también estuvo presente Pérez Dolset.
Los testimonios de otros implicados solo añadieron más intriga. Peres Dolset confirmó que estuvo presente en ambas reuniones con Serdán y señaló también la asistencia de Hernando en una de ellas. En ese momento, Hernando ocupaba el cargo de subdirector de la oficina del gobierno. Según su entorno, acudió a la reunión a solicitud de Serdán, aportando su experiencia en el caso Villarejo, y se limitó a escuchar, sin participar activamente en la conversación. El encuentro duró unos 20 minutos y, según se asegura, no se reveló ninguna información nueva.
Ampliación de la investigación
Tras analizar los testimonios, el juez decidió citar a Hernando y Serdán para obtener explicaciones oficiales. Los interrogatorios comenzaron el lunes por la mañana y lo que declaren podría determinar el rumbo de la investigación. Además de ellos, en los próximos días deberán comparecer ante el juez otros participantes de las reuniones —los empresarios Alejandro Hamblin y Luis del Rivero— quienes prestarán declaración en febrero.
El interés en el caso no disminuye, ya que se trata de posibles intentos de influir en investigaciones relacionadas con corrupción a altos niveles. La incógnita sobre si Díez actuó por cuenta propia o en interés de terceros sigue sin resolverse. El proceso judicial promete arrojar luz sobre los mecanismos ocultos de influencia en la política española.
Contexto y consecuencias
La historia de altos funcionarios y antiguos líderes de partidos involucrados en procesos judiciales no es nueva para España. En los últimos años, el país ha sido testigo de una serie de casos sonados en los que tanto representantes del poder como del sector empresarial han terminado en el banquillo de los acusados. Por ejemplo, la investigación del caso «Kitchen» (Operación Kitchen) y los procesos en torno a esquemas de corrupción en la industria de la construcción generaron un amplio debate público y propiciaron la revisión de varias leyes sobre transparencia y control de la actividad de los funcionarios.
Situaciones de este tipo suelen convertirse en catalizadores para endurecer las medidas anticorrupción y elevar las exigencias de transparencia en el funcionamiento de las instituciones públicas. Cada nuevo episodio relacionado con intentos de presionar a la investigación o sobornar a funcionarios incrementa la demanda social de reformas y justicia. Así, incluso juicios concretos pueden convertirse en punto de partida para transformaciones de gran alcance en la cultura política del país.












