
En España, la policía ha desmantelado una red organizada que, durante meses, llevó a cabo una sofisticada estafa inmobiliaria. El centro de la trama era un hombre de 38 años, ya conocido por las autoridades por delitos similares. Diseñaba meticulosamente cada paso para evitar ser descubierto y supervisaba personalmente los momentos clave de las operaciones.
El grupo seleccionaba propiedades atractivas en portales populares, analizaba sus características y a los propietarios a través de registros oficiales. Luego falsificaban documentos de identidad para hacerse pasar por los dueños reales. Con estos papeles acudían a notarías, donde tramitaban poderes notariales a nombre de terceros, a menudo con la colaboración de un abogado de Girona, que también ha sido detenido.
Tras obtener los poderes, los estafadores contactaban a inversores privados y empresas financieras especializadas en préstamos con garantía hipotecaria. Convencían a sus víctimas de la urgencia de los créditos, ofreciendo como aval pisos y casas que en realidad no les pertenecían. Los préstamos iban de 100.000 a 300.000 euros y las condiciones resultaban muy atractivas: si la deuda no se pagaba, el inversor se quedaba con la vivienda a un precio por debajo del mercado.
Ámbito de actuación y detalles de las detenciones
La investigación determinó que los estafadores estudiaban entre 30 y 40 propiedades en todo el país, desde Vigo hasta Las Palmas y Castelldefels. Finalmente, se lograron probar 13 casos de falsificación de poderes y 7 episodios consumados de apropiación indebida de fondos por más de 1,2 millones de euros. Varias decenas de intentos más no tuvieron éxito.
Las principales víctimas fueron entidades crediticias e inversores, que se quedaron sin el dinero y sin la garantía. Los propietarios de las viviendas, cuyos datos utilizaron los estafadores, en la mayoría de los casos ni siquiera sabían lo que estaba ocurriendo. Solo algunos descubrieron el problema al intentar solicitar una nueva hipoteca sobre su propiedad.
La operación y sus consecuencias
Las detenciones se realizaron de forma simultánea en varias ciudades: en Estepa (Sevilla), así como en Rubí y Manresa. Durante los registros, la policía encontró pasaportes y documentos falsos, armas y pequeñas cantidades de droga. Entre los 22 detenidos había 17 hombres y 5 mujeres de entre 30 y 40 años, la mayoría con antecedentes penales. Se les acusa de estafa, blanqueo de capitales, falsificación de documentos, usurpación de identidad y pertenencia a organización criminal.
La revisión no encontró conexión de los notarios con los delitos. Según los investigadores, el alto volumen de trabajo en las notarías permitió a los estafadores actuar sin ser detectados. Gracias a la rápida intervención policial, se evitaron nuevos casos y se protegió a los propietarios de posibles pérdidas.












