
Las autoridades españolas lograron la detención de Said Aurelio Cabrera Abraham en Catar. Este exmilitar venezolano era considerado durante años la mano derecha de Hugo Armando Carvajal, más conocido como «Pollo». Carvajal, quien fue jefe de inteligencia durante el régimen de Chávez, está ahora preso en Estados Unidos, mientras que su aliado más cercano se encuentra en el centro de una amplia investigación por el saqueo en la petrolera estatal PDVSA.
La captura de Cabrera fue posible gracias a la Audiencia Nacional de España, que emitió una orden internacional de arresto. La policía catarí actuó con rapidez: Cabrera fue detenido y ahora espera su extradición. Los investigadores españoles lo acusan de haber organizado un sofisticado entramado de lavado de dinero y participación al menos en dos grandes operaciones para desviar fondos de PDVSA.
Uno de estos esquemas consistía en la compra de automóviles a precios inflados, adquiriendo vehículos por el doble de su valor real. El otro, un contrato para instalar un sistema de videovigilancia, por el que se pagaron más de seis millones de euros y cuyo dinero terminó en cuentas controladas por Cabrera.
Sombras del pasado
Said Cabrera, oriundo de Caracas y actualmente de 51 años, siempre ha procurado mantenerse en un segundo plano. Apenas existen fotografías suyas en acceso público. Sin embargo, en 2014 fue captado por una cámara al recibir a ‘Pollo’ Carvajal en el aeropuerto de Caracas tras su detención en Aruba y posterior liberación por parte de las autoridades estadounidenses. En aquel entonces, Cabrera formaba parte de la delegación oficial que acompañaba a Carvajal.
Actualmente Carvajal cumple condena en Nueva York, acusado de participar en el narcotráfico y respaldar el régimen de Nicolás Maduro. Cabrera, por su parte, trabajaba bajo sus órdenes en la Dirección General de Contrainteligencia Militar de Venezuela (DGCIM). Esa experiencia y los contactos que estableció le permitieron crear una compleja red para sacar dinero al extranjero.
En 2021 Cabrera obtuvo la nacionalidad española, y ya en 2017 había adquirido un piso en Madrid. Tras iniciarse en República Dominicana una investigación en su contra por supuestos delitos de blanqueo de capitales, se trasladó definitivamente a España. Sin embargo, tampoco allí logró pasar desapercibido: los investigadores españoles intentaron durante casi cinco años darle seguimiento, sospechando que utilizaba una filial de PDVSA para maniobras con vehículos y lavado de fondos.
Millones sobre ruedas
En abril de 2024, agentes de la UDEF (Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal) detuvieron a dos personas y realizaron registros en varios inmuebles, incluido el domicilio de Cabrera en Portugal. El principal sospechoso no fue localizado entonces, por lo que se emitió una orden de búsqueda internacional. Sólo ahora, meses después, la orden ha surtido efecto y Cabrera ha quedado bajo custodia.
Los documentos judiciales revelan detalles sobre la estafa. Todo comenzó en 2013-2014, cuando Cabrera ocupaba un cargo en el Ministerio de Defensa de Venezuela. La investigación obtuvo correos electrónicos donde aparece como representante oficial del ministerio y coordinador de eventos relacionados con la muerte de Hugo Chávez.
En el esquema de venta de vehículos también están implicados Roberto Esteban Rincón y su hijo José Roberto Rincón. Utilizaron una empresa estadounidense para revender coches a la filial de PDVSA, Bariven, aplicando enormes sobreprecios. La relación entre Cabrera y la familia Rincón está constatada no solo por actividades conjuntas, sino también por facturas millonarias que se enviaron entre sí.
Sistema de vigilancia
La segunda parte de la investigación se centra en la creación de la empresa Plymouth Overseas Limited, que recibió de PDVSA un contrato para la instalación de un sistema de videovigilancia. Entre abril y julio de 2014, en cuentas vinculadas a Cabrera y a su socia comercial Carmen Julia Pérez, se recibieron más de seis millones de euros. Estas transacciones suscitaron sospechas entre los analistas financieros, ya que el dinero se transfería rápidamente a cuentas en España y Portugal, y para su legalización se creaban empresas ficticias.
Resulta curioso que Cabrera utilizara la misma dirección de correo electrónico para gestionar esta trama que la empleada al tramitar documentos para la residencia española. No es precisamente una maniobra sofisticada, pero al parecer, confiaba en su impunidad. Según la investigación, el dinero terminaba en cuentas abiertas específicamente para estas operaciones, y la cadena de empresas facilitaba ocultar su origen.
En 2015, la empresa dedicada a la venta de automóviles pasó a estar bajo el control de Jesús Vidal Salazar, quien, según la investigación, tiene vínculos con Diosdado Cabello, uno de los principales referentes del régimen venezolano. Esto añade una dimensión política al caso y revela el alcance de la red de corrupción.
La huella española
La historia de Cabrera no es solo otro episodio en la larga secuencia de escándalos de corrupción relacionados con PDVSA. Pone de manifiesto lo fácil que resulta que fondos desviados desde Venezuela acaben en Europa y cómo la ciudadanía española puede ser usada para legalizar capitales de dudosa procedencia. Sin embargo, ni siquiera tener un pasaporte de la UE salvó a Cabrera de la detención.
Las autoridades españolas demuestran que están dispuestas a llegar hasta el final en la lucha contra la corrupción internacional, incluso cuando se trata de personas influyentes y con doble nacionalidad. La incógnita es cuántas historias similares se esconden aún tras las fachadas de las residencias exclusivas en Madrid y Lisboa. ¿Y quién será el próximo en quedar en el centro de la investigación?











