
El ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, marcó la nueva postura de Madrid respecto a Venezuela. Si en Caracas continúan los avances reales hacia una transición democrática, España se pronunciará a favor de revisar las sanciones de la Unión Europea contra el régimen de Nicolás Maduro. Albares subrayó que Madrid no pretende imponer soluciones desde el exterior: solo los propios venezolanos tienen derecho a decidir el futuro de su país. El foco está en el diálogo entre el gobierno y la oposición, que, según el ministro, debe ser la base para superar la prolongada crisis política.
Como señal positiva, Albares destacó la liberación de varios presos, lo que, en sus palabras, podría ser el inicio de una nueva etapa en las relaciones entre Venezuela y la comunidad internacional. España mantiene contactos tanto con representantes del gobierno, incluida la presidenta interina Delcy Rodríguez, como con líderes opositores, entre ellos Edmundo González. Según el ministro, esta estrategia permite mantener el equilibrio y no cerrar la puerta al diálogo.
El futuro de las sanciones
La cuestión de las sanciones de la Unión Europea contra Venezuela sigue siendo uno de los temas clave en la agenda. La mayoría de las medidas restrictivas fueron impulsadas a propuesta de España, aunque ahora Madrid está dispuesto a reconsiderar su posición. Álvarez considera que las sanciones son una herramienta, no un fin en sí mismas. Si en Venezuela se evidencian señales reales de democratización y de solución pacífica, sería lógico esperar un levantamiento gradual de las restricciones.
El ministro destacó que la UE, por lo general, no impone sanciones contra jefes de Estado en funciones. Según su opinión, esta circunstancia requiere una discusión adicional, especialmente en el contexto de la prohibición de entrada para Delcy Rodríguez. En Madrid consideran que cualquier decisión debe tomarse teniendo en cuenta la situación real y las perspectivas de diálogo.
Contactos con Estados Unidos
Durante las recientes conversaciones con su homólogo estadounidense Marco Rubio, Álvarez abordó no solo el tema venezolano, sino también un espectro más amplio de asuntos internacionales. España subraya la importancia de la coordinación con Washington, especialmente en cuestiones relacionadas con América Latina. Al mismo tiempo, Madrid insiste en la autonomía de la política europea y en la necesidad de velar por los intereses de todas las partes.
En su conversación con Rubio, el ministro también abordó la doctrina Monroe, que tradicionalmente define la postura de Estados Unidos hacia los asuntos del hemisferio occidental. Según Álvarez, España defiende el respeto a la soberanía de los Estados y se opone a la injerencia externa. A juicio de Madrid, este enfoque favorece la búsqueda de soluciones sostenibles y reduce el riesgo de escalada.
Perspectiva europea
Álvarez también se pronunció sobre el papel de Europa en los actuales procesos internacionales. Considera que la Unión Europea debe defender sus intereses con mayor determinación y avanzar hacia una mayor autonomía en materia de defensa y política exterior. España respalda la creación de un sistema europeo de seguridad unificado que permita al continente no depender de actores externos.
En el contexto de la crisis venezolana, Madrid considera que su papel es servir de mediador entre las distintas partes y favorecer una resolución pacífica del conflicto. Álvarez está convencido de que solo mediante el diálogo y la búsqueda de compromisos se lograrán cambios duraderos. Al mismo tiempo, subraya que cualquier avance debe ser fruto del consenso interno y no de presiones externas.
Mirada hacia el futuro
España sigue de cerca la evolución de la situación en Venezuela y está preparada para responder ante cualquier cambio. Madrid no descarta la posibilidad de revisar las sanciones si surgen pruebas concluyentes de avances hacia la democracia. Al mismo tiempo, el Gobierno subraya que un levantamiento prematuro de las restricciones podría tener un efecto contraproducente y debilitar la posición de la oposición.
En general, la postura de España se percibe como pragmática y equilibrada. Madrid evita acciones precipitadas y prefiere actuar en estrecha colaboración con sus socios europeos y estadounidenses. Al mismo tiempo, España no oculta su interés en la estabilidad de América Latina y está dispuesta a desempeñar un papel activo en la búsqueda de soluciones.












