
En la primera mitad de 2025, España experimenta una brusca caída en el interés por los programas públicos de ayuda para la rehabilitación de viviendas. En seis meses, solo se presentaron 11.716 solicitudes de subvenciones, lo que representa casi seis veces menos que en el mismo periodo del año anterior. Expertos del sector señalan que esta rápida disminución podría provocar una notable ralentización de la actividad en la construcción en los próximos meses.
Un parque de viviendas envejecido y la amenaza de estancamiento
Casi la mitad de todas las viviendas del país son edificios construidos hace más de medio siglo. En los próximos años, esta cifra solo irá en aumento. Sin embargo, el ritmo de renovación de la infraestructura no se ajusta a las necesidades reales: cada año en España solo se modernizan unas 27.000 viviendas, una cifra muy por debajo de los estándares europeos y de los compromisos previos del país con la Unión Europea.
Fondos europeos: expectativas y realidad
A pesar de los ambiciosos planes para captar fondos europeos, los resultados han sido más modestos de lo previsto. Inicialmente se estimaba que, hasta 2026, se podrían renovar más de 400.000 inmuebles, pero a mediados de 2025 solo 246.000 familias han recibido ayuda. Según expertos, al finalizar el programa esta cifra no superará las 320.000, muy por debajo de los objetivos anunciados.
Incertidumbre ante las nuevas medidas de apoyo
En el sector temen que la finalización de los proyectos actuales, financiados con fondos europeos, provoque una caída aún mayor. Aún no está claro cómo será la próxima fase de apoyo estatal: los detalles del nuevo plan para 2026-2030 siguen sin definirse, y no se han anunciado ni plazos ni volúmenes de financiación. Los actores del mercado insisten en la necesidad de acelerar la toma de decisiones y de definir con precisión las condiciones de los futuros programas.
Posibles consecuencias para el mercado y la sociedad
Si la situación no cambia, España corre el riesgo de enfrentar un envejecimiento masivo de su parque de viviendas. Esto no solo deteriorará la calidad de vida de millones de ciudadanos, sino que también incrementará los costes de mantenimiento y eficiencia energética de los hogares. Los expertos advierten: el país podría perder una oportunidad única de renovar sus ciudades gracias a las inversiones europeas. Como solución, se propone prorrogar los programas actuales y aumentar la información a la ciudadanía sobre los beneficios de modernizar su vivienda.











