
En España continúa un intenso debate sobre la reubicación de menores no acompañados que han llegado a las Islas Canarias y han solicitado protección internacional. A pesar de la decisión del Tribunal Supremo, que ordena repartir a un millar de estos niños y adolescentes, en los cinco meses transcurridos desde el fallo solo 52 personas han sido trasladadas a la península.
Según datos oficiales, desde marzo de 2025 las autoridades centrales solo han admitido a 210 menores en el centro de tránsito de Las Palmas. De ellos, solo una pequeña parte fue enviada a otras regiones. En concreto, 10 niños llegaron a Gijón, 12 a Ultzama (Navarra), 10 a Baena (Córdoba) y otros 20 a un centro estatal en Zaragoza.
El Ministerio de Migraciones de España anunció su intención de trasladar en septiembre a otros 100 menores, pero las autoridades regionales de las Islas Canarias consideran que estos planes son insuficientes. Destacan que la sentencia judicial exige medidas más contundentes y rápidas, y que el ritmo actual no cumple con los compromisos establecidos.
En un informe conjunto que está a punto de ser firmado por el gobierno y la administración de las Islas Canarias, se señala que entre julio y agosto se prestó asistencia a 275 menores que solicitan protección internacional. La mayoría de ellos permanece temporalmente en el centro «Canarias 50-M», donde reciben una primera evaluación antes de ser redistribuidos.
La cuestión de quién debe asumir la responsabilidad por estos menores ha sido motivo de desacuerdo entre el gobierno central y las autoridades regionales. Canarias insiste en que es el Estado quien debe encargarse del destino de los menores solicitantes de asilo, y no las comunidades autónomas. Como resultado de las negociaciones, se eliminó del documento final la referencia a la redistribución de los niños entre regiones, lo que supone una concesión por parte del ministerio.
El Tribunal Supremo advirtió anteriormente sobre la posibilidad de imponer sanciones por el incumplimiento de la resolución. Mientras tanto, el Gobierno de España, alegando falta de edificios adecuados para el alojamiento, señala dificultades para cumplir con los requisitos. La situación de los menores migrantes sigue siendo uno de los temas más delicados en las relaciones entre Madrid y Canarias.












