
A principios de año, en las provincias españolas de Castellón y Valencia, se destapó una trama criminal de gran escala: siete personas fueron detenidas bajo sospecha de haber organizado y perpetrado una veintena de robos en distintos comercios y empresas. La banda actuaba con notable ingenio, utilizando vehículos de alta gama con matrículas falsas para despistar a la policía y dificultar su localización.
La investigación comenzó tras un asalto a un supermercado en Betxí. Pronto se descubrió que se empleaban métodos similares en otros robos: los autores planeaban cada acción al detalle, desactivaban las alarmas, cortaban las comunicaciones y accedían a los locales con herramientas pesadas como mazos y palancas. Una vez dentro, sustraían no solo el efectivo de las cajas y las cajas fuertes, sino también alimentos, linternas, herramientas y otros objetos de valor.
Las pérdidas generadas por la banda resultaron significativas: la cantidad de dinero robado llegó a 120.000 euros, y los daños causados a tiendas y oficinas se estiman en unos 150.000 euros. La ola de crímenes abarcó numerosas localidades: en Castellón se vieron afectados Betxí, Segorbe, Pobla Tornesa, dos veces Almassora, dos veces Alcalà de Xivert, dos veces Vall d’Uixó, Sant Joan de Moró, Benicarló, Altura, Cabanes y Vinaròs. En Valencia, los robos tuvieron lugar en Algar de Palancia, Algímia d’Alfara, Rafelbunyol, Cheste, El Puig de Santa Maria y Puçol.
Las detenciones se llevaron a cabo simultáneamente en varias ciudades: Vila-real, Alicante y Málaga. A todos los arrestados se les imputan cargos por pertenencia a organización criminal, robos con allanamiento, apropiación indebida y falsificación de documentos oficiales. Según la investigación, el grupo se caracterizaba por un alto nivel de organización y equipamiento técnico, lo que les permitía actuar de forma rápida y prácticamente silenciosa.
Gracias a la intervención policial, no solo se logró frenar una serie de robos, sino también prevenir posibles delitos futuros. Actualmente se trabaja para identificar todos los episodios y a posibles cómplices. Las autoridades destacan que estos métodos delictivos son cada vez más sofisticados y que la lucha contra el crimen organizado exige una mejora constante de las técnicas de investigación.











