
El viernes, alrededor de las dos de la tarde, se inició una evacuación repentina en el edificio administrativo de la Diputación de Badajoz. Se pidió a todo el personal abandonar inmediatamente sus puestos de trabajo. El motivo fue el hallazgo de un paquete sospechoso dirigido al antiguo presidente de la institución y exlíder regional de los socialistas, Miguel Ángel Gallardo. Según testigos presenciales, sobresalían cables del paquete, lo que generó alarma entre los empleados.
En cuestión de minutos, patrullas de la Policía Nacional llegaron al edificio. Los agentes organizaron rápidamente un cordón de seguridad y se aseguraron de que nadie quedara dentro. Los empleados que abandonaban sus oficinas se mostraban preocupados, aunque no se registró pánico. Las entradas y salidas fueron bloqueadas y el tráfico en las calles adyacentes se restringió temporalmente.
Poco después, llegaron especialistas del grupo TEDAX, unidad dedicada a la desactivación de artefactos explosivos. Los expertos, equipados con trajes de protección, comenzaron la inspección del objeto sospechoso. Su labor consistía en determinar si el paquete representaba una amenaza real y neutralizarlo en caso necesario.












