
La familia Pujol vuelve a estar en el centro de la atención: los siete hijos del ex presidente de la Generalitat de Catalunya, Jordi Pujol, asistieron juntos a la segunda jornada del juicio sobre el origen de su fortuna, escondida en Andorra. Aunque el tribunal les eximió de asistir salvo durante sus declaraciones, los hermanos decidieron presentarse en bloque. En la sala del polígono industrial de San Fernando de Henares (Madrid) mostraron unidad, a pesar de las diferencias internas respecto a sus estrategias de defensa.
Mientras su padre, ya con 95 años, apenas sale de casa y su madre, Marta Ferrusola, falleció hace un año y medio, los hijos de Pujol muestran unidad ante el riesgo de largas penas de prisión, que van de ocho a veintinueve años. Sin embargo, detrás de esa imagen de solidaridad se esconden cuatro estrategias de defensa distintas, que comenzaron a desplegar desde el inicio del proceso. Todos están acusados de formar una organización criminal y blanqueo de capitales, pero cada uno busca su propio camino hacia la absolución.
Reparto de roles: cuatro estrategias de defensa
Los abogados de la familia han diseñado un complejo esquema: la defensa de Jordi Pujol intenta mostrar que el caso apenas le afecta. Sus representantes no han presentado ninguna solicitud en su nombre y su declaración por escrito ocupa apenas un par de páginas. La principal argumentación sostiene que la fortuna familiar provino de una herencia del padre de Jordi, Florenci Pujol, quien supuestamente transfirió dinero al extranjero en 1980, por temor al futuro de la familia durante la transición democrática.
El hijo mayor, Jordi Pujol Ferrusola, se convirtió en el principal combatiente en el terreno jurídico. Es a él a quien le amenaza la mayor condena: 29 años de prisión. Su abogado, Cristóbal Martell, busca desmontar la acusación alegando falta de concreción: según él, la fiscalía no presenta ningún ejemplo de adjudicación ilícita de contratos públicos y los cargos se basan en afirmaciones abstractas. Posteriormente, otros defensores se sumaron a esta estrategia.
Subtexto político e intentos de distanciamiento
Dos hermanos, Josep y Oriol, ponen el acento en la dimensión política del caso. Sostienen que son víctimas de la llamada “Operación Cataluña” (Operación Cataluña): actuaciones policiales extraoficiales contra partidarios de la independencia regional. Oriol, el único de los hijos que siguió el camino político de su padre, cuenta con un abogado propio. En el juicio, recordaron las presiones sobre los banqueros de Andorra y el polémico testimonio de la ex pareja de Jordi hijo, con el objetivo de que el caso fuera declarado nulo.
Los otros cuatro —Marta, Mireia, Pere y Oleguer— optaron por una táctica de invisibilidad. Su abogado presentó al tribunal un libro de 1985, en el que ya se mencionaban activos extranjeros de Florenci Pujol, para respaldar la versión del origen legal de los fondos. Además, aportaron documentos que prueban que estos miembros de la familia no entendían de finanzas y no participaron en la gestión del capital. Para ellos, la fiscalía solicita ocho años de prisión por beneficiarse de ingresos ilícitos y ayudar a ocultarlos.
Críticas a la acusación y postura de los demás implicados
Los abogados de los diez empresarios, imputados junto a la familia Puchol, también arremetieron contra la acusación. Alegaron que la fiscalía no ha logrado definir claramente en qué consisten los delitos que se atribuyen a sus defendidos. Según ellos, el escrito de acusación se limita a consideraciones generales y carece de hechos concretos que puedan ser rebatidos en el juicio. Uno de los abogados subrayó que en trece años de investigación no se ha podido determinar el origen de los fondos, mientras que otro afirmó no comprender por qué su cliente está acusado de falsificación documental si no existe ninguna prueba de manipulación.
En la sala surgieron preguntas: ¿cómo defenderse de acusaciones si no queda claro en qué consisten? Algunos abogados, con ironía, señalaron que no entienden por qué están presentes en el juicio si la fiscalía es incapaz de explicar el delito concreto que achaca a sus clientes. La defensa insiste: si no se demuestra el origen de los fondos, no puede hablarse de blanqueo de capitales.
Drama familiar y la incertidumbre del proceso
El proceso judicial contra la familia Puchol continúa en medio de fuertes críticas de la defensa y un creciente interés público. La familia, a pesar de las diferencias tácticas, permanece unida intentando minimizar los riesgos para cada uno de sus miembros. Si lograrán convencer al tribunal de su inocencia sigue siendo una incógnita. Por ahora, el juicio está marcado por la polémica sobre la legitimidad de las acusaciones y la búsqueda de vulnerabilidades en la posición de la fiscalía.












