
En la pequeña localidad de Castilblanco de los Arroyos, en la provincia de Sevilla, una noche se convirtió en una pesadilla para una familia. En la vivienda, donde residían los padres y sus dos hijos, comenzaron repentinamente síntomas alarmantes: el hijo menor, de tan solo 12 años, perdió el conocimiento de forma inesperada. Al principio, los familiares no entendieron qué ocurría, pero reaccionaron rápidamente y llamaron a los servicios de emergencia. Esta decisión, sin exagerar, les salvó la vida.
Cuando llegaron los sanitarios, bomberos y la policía, la situación ya era crítica. En la casa se percibía un olor extraño y todos los miembros de la familia se quejaban de mareos y debilidad. Los especialistas sospecharon de inmediato una intoxicación por monóxido de carbono, ese enemigo invisible y letal que no perdona a nadie. La familia fue evacuada de inmediato y trasladada al hospital Virgen Macarena en Sevilla.
Causa del incidente
Más tarde se supo que todo fue culpa de un calentador doméstico: un antiguo brasero de carbón que estaba en el salón. Aquella noche permaneció encendido más tiempo de lo habitual y la ventilación en la casa era insuficiente. Esto provocó la acumulación del gas peligroso. El monóxido de carbono no tiene color ni olor, por lo que es prácticamente imposible detectarlo a tiempo sin equipos especiales. En este caso, solo la rápida reacción de los padres y el despertar casual de uno de los niños evitaron una tragedia.
Según los médicos, la familia ingresó al hospital en estado grave pero estable. El niño más pequeño fue el más afectado, ya que fue el primero en sentir malestar. Los profesionales de la salud subrayan que en este tipo de situaciones cada minuto cuenta: cualquier demora puede costar la vida.
Respuesta de los servicios de emergencia
Los servicios de emergencia actuaron con rapidez. La llamada llegó alrededor de la una y media de la madrugada, y en pocos minutos todos los especialistas necesarios estaban en el lugar. Los bomberos midieron la calidad del aire y confirmaron un alto nivel de monóxido de carbono. La policía acordonó la vivienda para evitar riesgos a los vecinos y el personal sanitario prestó los primeros auxilios allí mismo, antes de trasladar a los cuatro miembros de la familia al hospital.
En este tipo de situaciones es fundamental no solo pedir ayuda rápidamente, sino también conocer las reglas básicas de seguridad. En España, a pesar del clima templado, muchas familias siguen utilizando calefactores antiguos sin ser conscientes de los riesgos. Este caso es un recordatorio más de que incluso los aparatos domésticos habituales pueden ser mortales.
Peligro del monóxido de carbono
El monóxido de carbono es una de las amenazas más insidiosas en el hogar. No tiene olor ni irrita las mucosas, pero penetra rápidamente en la sangre y bloquea el suministro de oxígeno a los órganos. Los primeros síntomas son dolor de cabeza, náuseas, debilidad y confusión. Si no se detectan a tiempo los signos de intoxicación, la persona puede perder el conocimiento y morir mientras duerme.
Los médicos advierten: ante la más mínima sospecha de intoxicación, hay que abandonar inmediatamente el lugar y llamar a los servicios de emergencia. Los niños y los ancianos son especialmente vulnerables. En este caso, fue precisamente el niño quien primero percibió el peligro, y eso, posiblemente, salvó a toda la familia.
Cuestiones de seguridad
Tras el incidente, las autoridades locales recordaron a los vecinos la importancia de revisar periódicamente los sistemas de calefacción y la ventilación. En los últimos años, se observa un aumento de estos casos en Andalucía, especialmente en invierno. Muchas familias buscan ahorrar en calefacción utilizando aparatos antiguos, sin pensar en las posibles consecuencias.
Este caso en Castilblanco de los Arroyos es una señal de alerta para quienes aún ignoran las normas básicas de seguridad. A veces basta una sola noche para poner en riesgo la vida cotidiana. Y, lamentablemente, no siempre todo termina tan bien como en esta ocasión.












